Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

JARDINERO Y FORMADOR DE HOMBRES

August 03 de 2018

Llegamos a agosto y estamos a un mes de la gran celebración de los 50 años de fallecimiento de nuestro padre y fundador padre José kentenich, como familia nos hemos estado preparando este año y hemos crecido en el conocimiento y amor a la misión que el padre nos ha dejado. Nosotros, los seres humanos, provenimos de un jardín, y por eso ciertamente el jardín es una antiquísima imagen de nuestra cultura cristiana. El primer regalo de Dios a los hombres fue el jardín del Edén, el paraíso que perdimos por el pecado. Blas Pascal dice concisamente; “en un jardín se perdió el mundo, en un jardín se redimió”. El acto Redentor de Jesús comienza en el jardín de Getsemaní y se consuma en el jardín de La Pascua. Con la tumba vacía. Allí María Magdalena encuentra en el jardinero al Jesús resucitado.¡Qué magnífica imagen! El resucitado es un jardinero, alguien que por profesión tiene que ver con vida, crecimiento, verdor, flores. El jardinero siembra, cuida y cosecha, en la variedad de colores y formas de las flores y plantas admira la bellísima labor de las manos de Dios. A veces ha de podar las plantas y combatir los insectos que las dañan, a fin de que crezcan mejor y den más fruto. Y jardín es el orgullo del jardinero y ”A quién el jardinero muestra su jardín, le está mostrando su corazón” (proverbio chino).

El jardín es imagen de la iglesia. El santo Juan XXIII nos dejó aquellas hermosas palabras: “no estamos en la tierra para custodiar un museo, sino para cuidar de un jardín rebosante de vida floreciente y destinado a un hermoso futuro”. Su paternidad, el servicio maternal y sacerdotal-y también terapéutico- a tantas personas, hacía del padre kentenich un jardinero. A través de su infatigable “servicio de partera” liberaba y redimía a los que confiaban en él, de lo que los afligía y quitaba libertad. Como formador de hombres ayudó a muchos a reconocer su propia originalidad querida por Dios y encontrar la felicidad en su vida. En ese proceso el respeto fue el secreto de su pedagogía. el padre fundador le recordaba cada persona que era digna de ser Amada y que tenía una misión personal. Por mediación de la Santísima Virgen arraigada a los hombres en Dios. Precisamente porque “el arraigo es quizás la necesidad más importante y más ignorada del alma”, tal como lo señalará enfáticamente la mística Simone Weil de 1909 a 1943. El padre kentenich consideraba la familia de Schoenstatt como un”Jardín de María” en el corazón de la iglesia. Allí hombres y mujeres habían de florecer y dar fruto, hacerse semejantes a María y vincularse hondamente entre sí. Todo ello para ir con Cristo, el gran jardinero y buen pastor, hacia Dios Padre. El padre se sabía llamado a ser imagen e instrumento vivo del jardinero Jesucristo para cultivar ese “Jardín de María”, dónde crecen y maduran hombres libres y dispuestos a abrazar la voluntad de Dios Padre. El “Jardín de María” determinó la historia y la fecundidad de la familia de Schoenstatt. Hoy Colombia hereda esta hermosa tarea, quiere ser un jardín de María, que con cada una de sus ramas llegué a ser fecundo para la iglesia.

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N° 136 del 18 de junio al 18 de agosto de 2018

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