Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

COMO INFLUYÓ CATALINA KENTENICH EN LA VIDA DEL PADRE FUNDADOR

April 04 de 2018

12  DE ABRIL DE 1894

Un 18 de Julio de 1863, hace 155 años nació en Gymnich, cerca de Colonia, Catalina Kentenich, la hija menor de sus padres Matías y Ana María. Veintidós años más tarde ella dio a luz a su hijo, un niño cuyo padre es dos veces mayor que ella misma y con el que no estaba casada y con quien nunca se casó. Una joven mujer, para quien este embarazo y este niño a quién ella trajo al mundo con valentía, le trajo dificultades financieras y la vergüenza pública. A las mujeres como ésta se las señalaba con el dedo en la respetable sociedad de esos años. Y también a su niño. Para siempre queda escrito en el registro de bautismo del municipio de Gymnich y en la frente de la madre y del hijo: padre inexistente.

Durante un tiempo, Catalina Kentenich y su hijo vivieron en casa de sus padres en Gymnich.  Una contemporánea del Padre Kentenich de Gymnich, Elisabeth Walraff, relató en los años sesenta: las mujeres con hijos ilegítimos, durante la Santa Misa tenían que quedarse atrás de la iglesia, ahí donde se encontraba la pila bautismal.  No se les permitía entrar a la nave principal de la iglesia… ¿le habrá sucedido esto a Catalina y a José Kentenich?

El fallecimiento del Padre y a la avanzada edad de la madre obligó a Catalina a buscar un trabajo y mantenerse por sus propios medios. Por este motivo lleva a su hijo a un orfelinato en Oberhausen, cuando su hijo tenía 9 años, probablemente el paso más difícil para una madre. Ella quiso mantener a su hijo, preocuparse de su futuro, su educación y ella sabía que sola no podía hacerlo. Y por eso ella consagró a su hijo a la Santísima Virgen el 12 de abril de 1894,  frente a la estatua de la Virgen en el orfanato de Oberhausen ya que María entiende más que ningún otro lo que sucede en el propio corazón. José Kentenich efectúa también esta consagración y encuentra una madre para siempre.

Catalina y José Kentenich permanecen unidos. Ella le regala una cruz para su ordenación sacerdotal, la que él guardó con honor toda su vida. Y cuando los altos costos de la impresión y el envío de su revista MTA superaron los ingresos, allí estuvo Catalina Kentenich que le hizo llegar nuevamente a su hijo alguno centavos…

Catalina Kentenich vivió su vejez en un asilo de ancianos en Colonia, la ciudad en la que ella tuvo varios puestos de trabajo. Ella murió en Marzo de 1939; el Padre Kentenich viajó a su funeral. A una joven mujer que un día después se quejaba de que todavía extrañaba mucho a su difunto padre, le dijo: eso lo entiendo. Ayer llevé a la tumba a mi madre.

De esta manera vemos cómo Catalina kentenich influyó en la vida de aquel hombre, a través del cual el mundo recibió la Alianza de Amor, el Santuario, una visión profética y un modelo de una nueva iglesia y una nueva sociedad, una nueva forma de pensar, vivir y de amar orgánico.

Una mujer que puede ser ayuda para muchas mujeres que luchan por su hijo sí  aún no ha nacido y por todas aquellas que por este sí pagan con privaciones, preocupaciones financieras, descenso en el trabajo y la falta de comprensión de su entorno.

Una mujer que con toda seguridad intercede por la beatificación de su hijo, porque se trata  de su hijo, por el cual ella dio todo.

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