Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

CÓMO FUE EL PADRE JOSÉ KENTENICH COMO SACERDOTE

July 05 de 2017

Esta es una breve reseña acerca de la vida del Padre José kentenich como sacerdote.
El sacerdote   José Kentenich  fue  el  fundador de la  Familia de Schoenstatt,  movimiento  de educación y renovación apostólica  marcadamente laical nacido en el seno de la Iglesia.

Aquellos que lo conocieron destacan cuatro rasgos fundamentales de su personalidad:
Encarnó la paternidad como un reflejo de la paternidad divina. En un mundo donde se experimenta una multiforme orfandad, quiso regalar a muchos hombres y mujeres su corazón acogedor, paternal y cálido. Para él, la autoridad sólo podía entenderse como un servicio desinteresado a la vida.
Era un gran pedagogo que, por medio de un contacto vital con las personas, supo acompañar los procesos de vida, orientarlos hacia el ideal y promover siempre la libre decisión de quienes le fueron confiados.
Poseía una destacada capacidad profética. Sabía discernir los signos de los tiempos, con “la mano en el pulso del tiempo y el oído en el corazón de Dios”.
Era un hijo de María, a quien profesaba un profundo y tierno amor. Ella es la educadora del hombre nuevo, la promotora de un nuevo orden social y forjadora de una santidad que se compromete con el mundo y con la historia.

Su misiòn fue y es: “anunciar al mundo el misterio de María”.
Revelar  a   nuestro  tiempo  a María como  la  colaboradora   permanente  de Cristo  en  toda  su   obra de  redención y  como la  Corredentora y Mediadora  de las gracias.  Revelar a la Sma. Virgen en su  profunda unión  con  Cristo, en bi-unidad con Él y con la misión especifica que Ella tiene desde sus Santuarios de Schoenstatt para el tiempo actual”

Padre y educador en la fe se empeño en  forjar una  comunidad formada  por  hombres nuevos impulsados  por un  profundo amor a María, libres,  con  una gran  interioridad, con voluntad y disposición  de decisión, responsables ante su  propia conciencia,  alejados del  hombre sin yo, despersonalizado y  masificado interiormente  que hoy  abunda  por  todas  partes.   Hombres filiales,  capaces de cambiar  el mundo sobre  la base de una  espiritualidad  mariana.  Detecta desde muy joven el gran cambio que se avecina. Dirá: …“El viejo mundo está en llamas, en el horizonte  aparecen, dejándose  reconocer  lentamente,  las líneas  estructurales  de un nuevo orden mundial”
Como profesor lo unió a los estudiantes  una relación de  confianza poco común para la época. Siendo Director Espiritual de los estudiantes de Schoenstatt expresará: …“Bajo la protección de  María,  queremos  aprender  a   educarnos  a  nosotros  mismos,  para  llegar  a  ser personalidades recias, libres y sacerdotales”.   Ésta meta lo acompañará durante toda su vida.
En los albores  de la  Primera  Guerra  Mundial  consagra  todas sus  fuerzas  para  descifrar  y realizar  el  plan  de  Dios.    Tiene  la  certeza  de  que  el  Padre celestial está  detrás  de  todos  los acontecimientos.  En 1914  en condiciones extremadamente difíciles,  puso los cimientos de su obra. …“El arma, la espada, aquello con lo que salvaremos la patria es la seria y severa penitencia, la disciplina, el vencimiento propio: la auto santificación.”

El Padre y Fundador partió a la eternidad tan sencillamente como fue  su vida.

Las palabras esculpidas sobre su tumba,  Dilexit ecclesiam-Amó a la Iglesia, son el resumen de su vida y de su Obra. 

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