Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

MI TRABAJO HABITUAL ES PARTICIPAR EN LA OBRA CREADORA DE DIOS

May 02 de 2017

A menudo se tiende a reducir la santidad del trabajo a ofrecer, al inicio del día laboral, a Dios nuestro trabajo cotidiano y darle gracias al final del día por lo que hemos podido hacer. Se ofrece al señor  las cruces que implican nuestro quehacer y compromiso temporal. Se pide a Dios que lo bendiga y haga fecunda y se le ofrece el esfuerzo por hacerlo bien cumpliendo nuestro deber y siendo coherentes con las normas morales que deben regir nuestra actividad.

Por cierto, todo esto es necesario pero se requiere algo más para hacer frente a una cultura en la cual Dios es el gran ausente.

En la visión del  padre Kentenich se destaca el hecho que Dios está haciendo el trabajo que  no lo mira  “desde afuera “.  El esta  “intrínsecamente” involucrado en el devenir del mundo y nuestra mirada de Fe lo descubre presente  en la realidad contingente. Dios no es el gran ausente en nuestro  quehacer diario. No es alguien que nos mira “desde afuera” bendiciendo y aceptando nuestro esfuerzo. Él es quien conduce la historia, El está realizando su plan. Y nosotros trabajamos con  él y en dependencia suya. No se trata de “nuestra obra “es “su obra” en la cual nosotros cooperamos.  Y esta obra se ejecuta en el mundo temporal, concreto, en el mundo de los negocios, del quehacer familiar, de la política y la economía.etc. En ese quehacer bien lo sabemos, también actúa el demonio y quienes consciente o inconscientemente, lo siguen. Por eso el señor como nos lo dice en el Evangelio, nos llama a “recoger con él” y no “desparramar”. Ese es el tipo de santidad de, trabajo que surge de una visión providencialista.

Dios no está lejos de nosotros, él no solo entrega indicaciones  y normas morales  para que nosotros actuemos. No, Dios, el señor, él mismo está actuando, también en nuestros negocios, también en medio de inseguridades de la vida laboral. También el el mundo de la sexualidad y todo lo que nos rodea. El nos acompaña y apoya, él quiere caminar con y en nosotros, construyendo y redimiendo; él nos ilumina por la Fe práctica para que podamos descubrir su deseo y transformar la realidad según su plan de amor.

Boletínes

N° 138 del 18 de agosto al 18 de septiembre de 2018

Shoenstatt

Video

Galeria de Fotos

Publicaciones Anteriores