Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

CON MAYOR CONCIENCIA DE MISIÓN, DEBE SER ANUNCIADA DESDE TODOS LOS SANTUARIOS DE SCHÖNSTATT, LA VERDADERA IMAGEN DEL PADRE CELESTIAL.

February 17 de 2017

En la vida de la Hna. M. Emilie, el símbolo del Padre juega un rol decisivo. Ella afirma: “Cuando se es consciente de tener siempre sobre sí la mirada del Padre… todo se sobrelleva más fácilmente, incluso con alegría”. La Hna. M. Emilie no tuvo esta experiencia desde siempre. Hubo momentos en su vida, en los que pensar en la mirada de Dios la atemorizaba, en los que le resultaba difícil sobrellevar el peso de la vida. Pero cuando experimentó que no hay nada que brinde más seguridad y cobijamiento que saber que la mirada de Dios vela sobre nosotros, que nos rodea con amor, entonces mucho de lo que le pesaba se le hizo llevadero. Ella se sintió abundantemente bendecida al saberse mirada por Dios. La Hna. M. Emilie sabe de la decadencia de una cultura en la cual Dios con su bondadosa y sabia Providencia, casi no tiene cabida; en la que la imagen de Dios Padre se ha opacado y hasta borrado. Para ese mundo, Dios eligió al Padre Kentenich, Fundador de la Familia de Schönstatt y le dio la misión de anunciar su amor de Padre misericordioso. Con esa misión le regaló también la gracia de reflejar e irradiar su misericordia de manera convincente. Él fue un padre para incontables personas, un puente hacia Dios. Por el encuentro con él, la Hna M. Emilie reconoció llena de alegría: “La mirada paternal del buen Dios descasa siempre sobre mí”. También en la habitación de la Hna. M. Emilie –donde ella pasó largas horas de los últimos años de su vida y donde fue llamada por Dios a la eternidad- encontramos un símbolo del Padre. Podemos imaginar que ella lo miraba como un niño que solo sabe dirigir su mirada hacia lo alto. Durante largo rato y en silencio, su mirada descansó en el símbolo del Padre. Y sus ojos se hicieron cada vez más brillantes porque captaron en sí, la luz y calidez que irradia la mirada de Dios. La Hna. M. Emilie condujo a incontables personas desde la inseguridad y el miedo, hacia la luz y el cobijamiento en la Divina Providencia. Fue ella quien promovió la colocación del primer símbolo del Padre en un santuario, en suelo europeo. La primera vez el Padre Kentenich lo había colocado en el primer santuario filial del mundo, en Nueva Helvecia, Uruguay en 1948. ¡Qué alegría debe experimentar la Hna. M. Emilie ahora, en el cielo, al ver que ese símbolo ha encontrado también su lugar en el Santuario Original! Silenciosamente él dice a todas las personas que llegan al Santuario Original, aquello que te dice a ti: “Hijo, yo soy tu Padre. Siempre y en todas partes estás bajo mi mirada. Ella es para ti luz en la noche y un seguro indicador de camino durante el día. Mi mirada siempre descansa sobre ti, para brindarte apoyo y seguridad. Soy yo, tu Padre, lleno de compasión y ternura, quien te ha dado a la admirable Madre de mi Hijo como madre tuya”. Cuanto más el mundo se aparte de la mirada de Dios y no crea ni confíe en su sabia Providencia, con tanta mayor conciencia de misión, debe ser anunciada desde todos los santuarios de Schönstatt, la verdadera imagen del Padre celestial. Hna. M. Emilie, contigo imploramos para todas las personas que llegan al Santuario, que experimenten cómo Dios los acoge con su mirada amorosa, y que puedan hacer suya tu oración predilecta: “Yo sé que tú eres mi Padre, en cuyos brazos estoy cobijado. No quiero preguntarte cómo me conduces, quiero seguirte sin preocupaciones…”

Hna. M. Relindis

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N° 133 del 18 de octubre al 18 de diciembre de 2017

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