Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

ELLA ES LA INMACULADA

December 02 de 2016

María crea una atmósfera sobrenatural: “Ella tiene el carisma de difundir a su alrededor una atmósfera sobrenatural purificada, ideal, a fin de mantenernos eternamente jóvenes y frescos, maleables y abiertos, para darnos un fino olfato para todo lo auténtico, para todo lo grande según la visión de Dios, para conservar ideales, para fortalecerlos y hacerlos actuar en nosotros”. María da vida al ideal que hay en mí.

El corazón  Inmaculado de María es un mundo en orden; que a la vez ordena nuestro propio corazón. El camino hacia ese mundo es la Alianza de Amor con Ella, este implica una fuerte vinculación personal; un cálido y mutuo amor en persona, un amor de persona y persona.

El espíritu de Alianza es espíritu de amor; la vida de Alianza es desarrollo en la gracia del amor natural-sobrenatural. Tal amor es –viéndolo más de cerca- una fuerza de liberación, una fuerza que estimule a la entrega, una fuerza impulsora y que atraiga mutuamente. Este amor se manifiesta por consiguiente, en una función cuádruple: en un desprendimiento de todo aquello que es obstáculo para el impulso del amor, una entrega al “tú” amado, una transmisión de amor, y en las mutuas retribuciones de amor. Así es nuestro amor a María. . 
María es la gran educadora, Ella obrará milagros. Es “la educadora por antonomasia”, como la denomina el P. Kentenich. Su acción en el alma tiene que ver con lo femenino. La madre es el fundamento de toda confianza en el ser. Es el punto de intersección entre naturaleza y gracia. La educación no ocurre de manera mágica. Es un proceso educativo. María está llamada a educar el alma hasta el subconsciente.

Esa educación es fundamental. Decía el Padre: “Si en mi alma no anida, no se cultiva una fuerte apertura para lo religioso, también en la vida subconsciente, en el tiempo actual tenemos que temer que las raíces de la fe se queden demasiado en la cabeza y no alcancen el corazón hasta la vida subconsciente”. El P Kentenich señala la importancia de este amor a María en nuestra educación: “Es evidente, por tanto, que si María ocupa este lugar tan eminente en nuestra vida, todo lo que hagamos esté ordenado en última instancia a hacerlo en María, en su corazón”. El amor une y asemeja. El fin último en la educación es la unión con el Dios Trino. María es un fin parcial permanente de nuestra educación. “La entrega total al Dios Trino, tiene siempre de alguna manera un tinte mariano”.

(P. Kentenich)

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N° 133 del 18 de octubre al 18 de diciembre de 2017

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