Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

PARTE 4 ESTRELLAS DE LA PEDAGOGIA DE SHOENSTATT

August 17 de 2016

3- PEDAGOGIA DE LA ALIANZA 

Se trata de la dimensión trascendente de la Pedagogía. Su fundamento es la Alianza de Amor con la Madre, Reina y Victoriosa tres veces Admirable de Schoenstatt, que culmina en la Alianza de Amor con la Santísima Trinidad. Esta Alianza ha de ser la norma de vida, la forma de vida, y la meta de vida de todos los miembros de Schoenstatt. La pedagogía de alianza pretende aproximar a nosotros al Dios vivo que no es “una mera idea, sino una persona, un Dios de amor infinito”. Ella quisiera concienciar en nosotros,  que por el bautismo hemos sido elegidos y llamados a asociarnos con Dios y luchar por su causa, sostenidos por una marcada conciencia de alianza. “El ser viviente está en constante movimiento hacia nosotros. Nuestra tarea es estar en continuo movimiento hacia Él”. Él busca seres humanos a los que pueda amar y los crea para que ellos le amen y amen lo que Él ama”. Dios va al encuentro del hombre y lo despierta para que se encamine hacia Él. La historia de Salvación es historia de Alianza entre Dios y su pueblo, entre el hombre y Dios que quiere su plenitud. Es la dinámica como todo funciona en el plan de Dios. 

 Cuatro características señala el Padre como importantes en esta alianza: 

1. Capacidad de Alianza. Esto supone igualdad y a la vez desigualdad, necesidad de     complementación y de ayuda.

2. Disposición a la Alianza. Apertura. Estar abiertos a este camino.

3. Conciencia de Alianza. Conciencia de habernos regalado y haber sido aceptados.

4. Fidelidad a la Alianza. Dios es fiel y nosotros estamos llamados a esa fidelidad.

 

 La relación que se da entre educador y educando debe darse en clave de alianza. Al mismo tiempo, nuestra historia personal es una historia de alianza en la que Dios mismo interviene como educador. Decía el P. Kentenich:

“Cuanto más conscientes somos de nuestra debilidad, tanto más tenemos la convicción de que ha habido una conducción divina sobre nuestra vida”. Y lo más importante, nunca tenemos que pensar que nuestra propia educación estáacabada. Dios siempre tiene algo nuevo que enseñarnos, un punto en el que es necesarioque crezcamos. Él nos educa personalmente “a través de lo que Él dispone y envía, de su disposiciones y permisiones”. Dios nos forma a través de las circunstancias.Sólo tenemosque aprender a ser dóciles y dejarle a Dios actuar en nosotros. Decía el Padre: “La providencia tiene también a los niños en sus manos. Ella me tiene a mí en sus manos y nos forma a través de las circunstancias”.

Los educadores tienen que ser hombres de oración. Educamos también a través de la oración. Estamos unidos en alianza con aquellos a los que educamos. Pedimos con ellos, los llevamos ante Dios y los colocamos en sus manos. Decía el Padre: “La oración es el mayor poder educador en el cielo y en la tierra”. Cuando no hay armonía entre la vida laboral y la vida de oración, reina el caos en el corazón. Igualmente la falta de oración tiene repercusión en la labor educativa. Lo más propio del educador cristiano es la oración. Decía el Padre: “Cuando rezo, gobierno mi pequeño mundo, estoy actuando en la educación, actuando más profundamente en ella que si moviese las manos, que si realizara un trabajo educativoexterio”. Sólo desde la oración podemos captar más hondamente el educando en su interior. Siqueremos educar personalidades heroicas, santas, profundamente enamoradas de Dios,necesitamos muchas gracias especiales para ello. Tanto para nuestras propia autoeducacióncomo para la de los que se nos han confiado. 

 María es la gran educadora, Ella obrará milagros. Es “la educadora por antonomasia”, como la denomina el P. Kentenich. Su acción en el alma tiene que ver con lo femenino. La madre es el fundamento de toda confianza en el ser. Es el punto de intersección entre naturaleza y gracia. La educación no ocurre de manera mágica. Es un proceso educativo. María está llamada a educar el alma hasta el subconsciente. Esa educación es fundamental. Decía el Padre: “Si en mi alma no anida, no se cultiva una fuerte apertura para lo religioso, también en la vida subconsciente, en el tiempo actual tenemos que temer que las raíces de la fe se queden demasiado en la cabeza y no alcancen el corazón hasta la vida subconsciente”. El P Kentenichseñala laimportancia de este amor a María en nuestra educación: Es evidente, por tanto, que si María ocupa este lugar tan eminente en nuestra vida, todo lo que hagamos esté ordenado en última instancia a hacerlo en María, en su corazón”. El amor une y asemeja. El fin último en laeducación es la unión con el Dios Trino. María es un fin parcial permanente de nuestraeducación. “La entrega total al Dios Trino, tiene siempre de alguna manera un tinte mariano” . María crea una atmósfera sobrenatural: “Ella tiene el carisma de difundir a su alrededor una atmósfera sobrenatural purificada, ideal, a fin de mantenernos eternamente jóvenes y frescos, maleables y abiertos, para darnos un fino olfato para todo lo auténtico, para todo lo grande según la visión de Dios, para conservar ideales, para fortalecerlos y hacerlos actuar en nosotros”. María davida al ideal que hay en mí. 

 El espíritu de Alianza es espíritu de amor; la vida de Alianza es desarrollo en la gracia del amor natural-sobrenatural. Tal amor es  viéndolo más de cerca- una fuerza de liberación, una fuerza que estimule a la entrega, una fuerza impulsora y que atraiga mutuamente.

Este amor se manifiesta por consiguiente, en una función cuádruple: en un desprendimiento de todo aquello que es obstáculo para el impulso del amor, una entrega al “” amado, una transmisión de amor, y en las mutuas retribuciones de amor. Así es nuestro amor a María.

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