Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

«QUIEN TIENE UNA MISIÓN, HA DE CUMPLIRLA» P. KENTENICH

May 26 de 2016

¿Qué celebramos el 31 de Mayo?
Celebramos el tercer Hito en la historia de Schoenstatt “En la Fuerza Divina” La historia de Schoenstatt está revestida de momentos cumbres, donde la intervención divina se ha señalado con toda su magnitud, es la irrupción de lo divino en lo humano. A estos momentos se les llama “Hitos

¿Qué sucedió ese 31 de Mayo?
En 1949, el Padre Fundador quería que el movimiento fuera aprobado oficialmente por la Iglesia, para poner la obra a su servicio, dado que el estilo de vivir nuestra fe respondía al ser humano actual; es por este motivo que las Hermanas de María son visitadas por un Obispo Auxiliar. A consecuencia de esta visita, se le hicieron algunas observaciones a las que el Padre respondió en una larguísima carta llamada “Epístola perlonga” Esta carta la escribió en varias partes, la primera de ella lo hizo desde el Santuario de Bellavista en Santiago de Chile poniendo sobre el altar su contenido el 31 de Mayo de 1949. Este texto trata, entre otros, sobre la pedagogía, la pastoral de la Iglesia y una descripción del ser humano actual. El Padre Kentenich expresa que el hombre y la Iglesia tienen un “pensar mecanicista”, lo que significa que separan la tierra del cielo, lo mundano de Dios y por lo mismo se incita al hombre a desprenderse de todo lo terrenal para llegar a Dios; esta mentalidad genera un cristianismo sin fuerza, sin intimidad con Dios, lleno de normas, ritos y costumbres sin VIDA. Según el pensar del Padre para que haya vida tiene que haber amor, y si no se conoce lo que es vivir en el corazón de otro, no se puede entender lo que significa estar en el corazón de Dios; del mismo modo describe al hombre actual como un ser que, separando a Dios de su vida, no se reconoce como hijo, por lo que no acepta su voluntad, el orgullo lo lleva a creer que todo lo puede sin necesidad de Dios, con lo cual se rompe la integración entre Fe y Vida. Schoenstatt busca un “pensar orgánico”, es decir vivir lo terrenal como camino para llegar a Dios, de tal forma que la devoción Mariana no nos separa de Dios, sino que nos conduce a El; el amor al Padre Fundador y a sus ideas no nos separa de Dios, sino que nos lleva a Él, el amor entre esposos no nos separa de Dios, sino que es EL camino para llegar a Dios, el gozar de los regalos de la vida y la caridad o el tiempo dedicado a los demás no nos separa de Dios, sino que nos lleva directamente al corazón del Padre. Por lo tanto, sugiere cambios que respondan a ese nuevo ser. Busca que los miembros de la familia de Schoenstatt comprendan la importancia de la obra, ya que debe ejercer una poderosa influencia en los destinos de la Iglesia, lo que más tarde expresó en la frase: “Schoenstatt, corazón de la Iglesia”. Schoenstatt al servicio de la Iglesia. “La Iglesia tiene una gran misión; dentro de ella también la tenemos nosotros” El Padre Kentenich profetiza con duras palabras que el camino de la civilización Occidental “camina hacia la ruina, y creemos que desde aquí vamos a realizar un trabajo de salvataje, de construcción y edificación”. Es por ello que, proclama una “Cruzada por el pensar, amar y vivir orgánicos”, lo que significa vivir en Dios, desde Dios y hacia Dios, que El sea el centro de la existencia.

¿Qué trascendencia tuvo?
La franqueza y claridad de las palabras del fundador no fueron bien comprendidas, por lo que el Santo oficio le comunica que debe dejar su cargo como director de la familia de Schoenstatt, con lo que debe abandonar su obra; la entrega de la familia al Padre Fundador es considerada peligrosa, ya que podría seguirse ciegamente al Fundador y no a la Iglesia. Desde ese momento comienza su destierro de 14 años en Milwaukee, donde vive en paz, pero con el dolor de la soledad y la cruz de la obediencia a su amada Iglesia. “Estoy seguro que voy a volver de mi destierro, porque no he hecho nada por mí mismo, sino exclusivamente por el honor de la Santísima Virgen…. Ella me va a liberar” El movimiento es sometido a una gran prueba; sin embargo el Padre Fundador confía que de esta forma se probará que la obra es una creación de Dios para responder a los tiempos que se vienen y no una creación humana. Muchos de los cambios que sugirió el Padre Fundador, luego en el Concilio Vaticano II fueron considerados, por lo que el 22 de Octubre de 1965, el Papa Pablo VI liberó al Padre Kentenich de su destierro; el 24 de Diciembre se produce un milagro en Navidad y el Padre regresa al Santuario original. Cumple 80 años y le quedan sólo 3 más por vivir. Nos ha dejado un gran legado: Enriquecer a la Iglesia con la espiritualidad de Schoenstatt.

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N° 136 del 18 de junio al 18 de agosto de 2018

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