Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

«ESTE, UN NUEVO MILAGRO DE PENTECOSTES UN EFICAZ MILAGRO DE TRANSFORMACION»

May 13 de 2016

“Carta de Santa María del 15 de abril de 1948” dirigiéndola al Padre Tick para la Obra de las familias. Es considerada como el acta de fundación de la obra de las familias,

Está bien que usted se haya reservado nuevamente los días de Pentecostés. Así corresponde a la dignidad e importancia de la obra para la cual usted es utilizado como instrumento. Si es difícil para una persona sola dejar que la gracia reine en ella, parecerá entonces casi imposible conformar toda una familia según el ejemplo de la Santísima Trinidad o de la Sagrada Familia de Nazaret. Así fue siempre. Sin embargo, la época actual, que en todas partes impulsa hacia un completo desarraigo en todos los aspectos de la vida, muestra sus devastadores efectos con mayor intensidad en el santuario de la familia. Si la Santísima Virgen quiere a través de
Schoenstatt formar y plasmar una sociedad nueva y un tipo de hombre nuevo, entonces tiene que concentrar necesariamente toda la fuerza de su gracia en la creación y multiplicación de sólidas familias de Schoenstatt. Por eso nuestro
Oficio de Schoenstatt dice:
Tu Santuario es nuestro Nazaret
donde el sol de Cristo irradia su calor.
Con su luz clara y transparente
da forma a la historia
de la Sagrada Familia;
y, en la venturosa unión familiar,
suscita una santidad cotidiana
fuerte y silenciosa.
Para bendición de tiempos desarraigados,
en este Nazaret
Dios trae salvación a las familias;
allí donde los hombres se consagran a Schoenstatt,
El quiere regalar con clemencia
santidad de la vida diaria.
Haz que Cristo brille en nosotros con mayor claridad;
Madre, únenos en comunidad santa;
danos constante prontitud para el sacrificio,
así como nos lo exige nuestra santa misión.
El universo entero con gozo glorifique al Padre,
le tribute honra y alabanza
por Cristo, con María, en el Espíritu Santo,
ahora y por los siglos de los siglos.
Amen.
Quien conoce la vida de hoy y las terribles catástrofes que se ciernen sobre el mundo y la Iglesia, está profundamente convencido de que toda la Familia de Schoenstatt, considerada en su totalidad y en cada una de sus partes, no podrá cumplir su tarea si todas las corrientes y fuerzas no confluyen y desembocan finalmente
en santas islas de familias schoenstattianas, que se vayan uniendo más y más unas con otras hasta formar una sola Obra de las Familias. Cuando meditamos serenamente sobre la vida de Jesús de Nazaret, nos parece
un enigma impenetrable que el Señor permaneciera treinta años en la soledad de una familia mientras el mundo a su alrededor se precipitaba a la ruina. Nos preguntamos espontáneamente cuánto hubiese podido hacer el Señor si hubiese puesto más temprano a disposición del mundo sus fuerzas divinas. La solución de este enigma se halla únicamente en aquellas palabras: ”Yo hago siempre lo que le agrada al Padre” ...”Y no hago nada por mi propia cuenta; sino que, lo que el Padre me ha enseñado, eso es lo que hablo”. De esta manera la pregunta se desplaza enseguida y se dirige ahora al Padre Celestial. La respuesta nos es
bien conocida: el Padre quiere asegurar, de modo inequívoco, la inconmensurable
bendición que mana de las auténticas familias cristianas. Por eso entonces, que la Santísima Virgen en su Cenáculo implore para todos ustedes el Espíritu Santo, a fin de que capten cabalmente el gran significado de
esta nueva tarea de vida, regalada por Dios, libremente escogida y libremente deseada. Que reciban también la fuerza necesaria para hacer realidad la moral familiar que los Papas han establecido en sus encíclicas, para elaborar una propia ascética y pedagogía familiar eficaces y perpetuar costumbres familiares animadas
y probadas; y así se conviertan en fuentes de las cuales todas las ramas de todo el Movimiento se alimenten y renueven continuamente. Todos nosotros, sin excepción, estamos interesados en este nuevo milagro de
Pentecostés. Por eso nos unimos, e imploramos y suplicamos con gran fervor un nuevo y eficaz milagro de transformación. Tomen la imagen de la Santísima Virgen y colóquenla en un lugar de honor en sus hogares. Así ellos se convertirán en pequeños Santuarios en los que la imagen de gracias mostrará el poder de sus
gracias, creará una tierra santa familiar y formará miembros santos en la familia. Si la Santísima Virgen en el acta de fundación prometió cuidar de que nuestra patria se coloque nuevamente a la cabeza del viejo mundo, también nosotros sabemos que el camino hacia esa meta pasa únicamente a través de santas islas
de familias schoenstattianas. La Madre Tres Veces Admirable cumple su promesa cuando nosotros cumplimos con las condiciones allí propuestas. Con un cordial saludo y bendición para todos los presentes y para quienes ellos Representa.

P. José Kentenich

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N° 138 del 18 de agosto al 18 de septiembre de 2018

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