Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

¿Y CÓMO HA DE SER MI 20 DE ENERO?

January 25 de 2016

Sobre ello nos comenta el P. Kentenich: "Mi 20 de enero, ¿qué significa? Queremos convertir cada hora, cada acto en un 20 de enero. Es la aspiración seria y vigorosa de poner punto final a la fantasía, pues los hechos son los que valen." Insertarme en el 20 de enero del Padre significa, en concreto, postvivir en, con y por el Padre su vida santa. Me lleva a una gran intimidad y cercanía a él, fruto de mi cobijamiento en su corazón paternal. Y, a la vez, me exige una vida de austeridad y desprendimiento filial, tal como él la vivió ejemplarmente. Intimidad y austeridad son dos aspectos complementarios de un mismo proceso vital.

Veamos ahora dos textos más de las cartas del Carmelo, que nos orientan y ayudan  a conocer la historia de Schoenstatt y el pensamiento del P. Kentenich. “Lo que la raíz es para el árbol y los cimientos para una casa, es esta singular Alianza de Amor para la familia. Ella está presente en el comienzo, en el medio y en el final del desarrollo de la familia”.

 

Texto nº IV:
Carta del 24.12.1941
Que nuestra Familia se convierta en foco y hoguera ardiente de un amor auténtico, creador, enaltecedor y universal. Por un bien tan grande ningún precio es demasiado alto, ni siquiera la pérdida de mi libertad y la renuncia a las alegrías exteriores. ¡Gustoso pago este precio de rescate y cualquier otro que Dios desee y exija, siempre que nuestra Familia sea santa y fecunda hasta el fin de los tiempos!.
Texto nº VI:
Carta del 9.2.1942
Ahora saben por qué, desde el 20 de enero, estoy interiormente en espera de la libertad, aunque esté también dispuesto a que suceda justamente lo contrario (...) Dios nos quiere enteramente para sí, por medio del heroísmo de las virtudes teologales tal como debe encarnarlas el "hombre nuevo". Y en la actual situación deberán aprenderlas muy concretamente. Mi destino y el de ustedes están unidos indisolublemente desde hace años (...) Ustedes deben crecer a través mío y el crecimiento de ustedes, esta vez, es el precio de rescate por mi libertad. Aparentemente estoy yo en primer plano, pero, visto más exactamente, son ustedes y su crecimiento a lo que apunta Dios. Por cierto su crecimiento es mi alegría y mi orgullo. Somos inseparables en nuestra vida y en nuestro destino. Esto se manifiesta también particularmente ahora ya que, esta vez más que nunca, pueden considerar mi persona como símbolo de toda la Familia.
Estoy aquí por la Familia y mi libertad es libertad para toda la Familia.

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N° 136 del 18 de junio al 18 de agosto de 2018

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