Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

AUNQUE, CRISTO NACIERA MIL VECES EN BELÉN Y NO NACIERA EN TI, TE HABRÁS PERDIDO PARA SIEMPRE

December 21 de 2015

 

Hemos llegado a esta época de navidad y queremos saludar a toda la familia de Schoenstatt, que la alegría, paz, justicia, amor, esperanza y santidad sean los valores que nos acompañen en estos días de compartir en familia. Leamos ahora una meditación del Padre José Kentenich para caminar con muchos hacia El Belén de nuestro tiempo.
Los santos dijeron cosas maravillosas de María y confesaron con claridad que nunca eran más elocuentes y más alegres que cuando hablaban de ella, el castillo de Dios, de la elevada Ciudad de Dios. Las grandezas de María, viéndolas ahora desde el punto de vista del Adviento a la navidad, se basan en un anhelo indeciblemente grande por la redención, cuya medida y magnitud no vio ojo alguno ni percibió oído alguno.
Si es verdad que en el reino de Dios rige esta ley: la medida del anhelo es también la medida del cumplimiento, entonces intuimos en algo cuán grande fueron las ansias de María que de hecho hicieron bajar del cielo al Mesías. Ella lo anheló en representación de todos nosotros. También los anhelos de este tiempo palpitaban en su súplica: ¡Libera, salva a tu Israel, pobre y desvalido!
Dios quiere que todos los hombres lo alaben y glorifiquen por María, pues ella es la obra maestra del amor y de la gracia aquí en la tierra y con mayor razón en la transfiguración celestial. Dios quiere ser alabado por haberla concebido inmaculada. El Dios poderoso y bondadoso quiere ser alabado por haberle confiado a su Hijo Unigénito y haberlo regalado a nosotros a través de ella. No podremos expresar mejor nuestra gratitud que esforzándonos por amar a María con sinceridad, reconocerla tal como Dios la creó y la entretejió el plan de salvación. Queremos buscarla, pues el que no busca no encuentra. Si caminamos tras las huellas de María, sentiremos cómo un anhelo indescriptible invadirá nuestro corazón; quisiéramos ser como ella. Quisiéramos ser cogidos por un anhelo tan vivo por la venida de Cristo como ella y que, por nuestras súplicas Cristo vuelva a aparecer en el mundo, sacándolo de su nada y pecado. Pues, “aunque, Cristo naciera mil veces en Belén y no naciera en ti, te habrás perdido para siempre".
P. Jose Kentenich

FELIZ NAVIDAD 2015

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