Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

8 DE DICIEMBRE DE 2015 FIESTA DE LA INMACULADA CONCEPCION E INICIO DEL AÑO DE LA MISERICORDIA.

December 01 de 2015

VIRGEN INMACULADA, 
 
allí tu oración anhelante
urge la aurora de salvación
allí es donde el arcángel Gabriel
solicita tu respuesta
y donde, por tu Sí, se alumbra el mundo.
 
Te veo renovar en silencio tu Sí
y veo tu luz
penetrar la noche desde Schoenstatt,
pues el favor de Dios infinitamente sabio
lo escogió como faro luminoso
para el mundo de hoy.
 
Concédeme ser fiel
al igual que tú
librar combate contra el enemigo
estar como instrumento disponible todo para ti,
consagrar alegremente
mi vida a la Misión.
 
El universo entero
con gozo glorifique al Padre,
le tribute honra y alabanza
por Cristo, con María
en el Espíritu Santo,
ahora y por los siglos de los siglos.  Amen     

Texto: Hacia el Padre 181-185  Padre José Kentenich

 
EN EL AÑO DE LA MISERICORDIA

El papa Francisco nos dice:

“LA MISERICORDIA SIEMPRE SERÁ MÁS GRANDE QUE CUALQUIER PECADO Y NADIE PODRÁ PONER UN LÍMITE AL AMOR DE DIOS QUE PERDONA.”

¿Qué es la Misericordia?

 Es condición para nuestra salvación. Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados no obstante el límite de nuestro pecado.

¿Por qué inicia en la fiesta de la Inmaculada el año de la misericordia?

Esta fiesta litúrgica indica el modo de obrar de Dios desde los albores de nuestra historia. Después del pecado de Adán y Eva, Dios no quiso dejar la humanidad en soledad y a merced del mal. Por esto pensó y quiso a María santa e inmaculada en el amor (cfr Ef 1,4), para que fuese la Madre del Redentor del hombre. Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón

Pasar por la puerta santa significa confesar públicamente que reconoces a Cristo como Salvador; que estás dispuesto a dejar atrás el pecado y entrar a una nueva vida de gracia

El perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón.

Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices. (Mt 18,35). « Dichosos los misericordiosos, porque encontrarán misericordia » La palabra de Jesús que ha señalado la misericordia como ideal de vida y como criterio de credibilidad de nuestra fe.

La misericordia de Dios es su responsabilidad por nosotros. Él se siente responsable, es decir, desea nuestro bien y quiere vernos felices, colmados de alegría y serenos.

Como ama el Padre, así aman los hijos.

La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia.

Ha llegado de nuevo para la Iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perdón. Es el tiempo de retornar a lo esencial para hacernos cargo de las debilidades y dificultades de nuestros hermanos. El perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde el valor para mirar el futuro con esperanza.

El P. Kentenich en su plática del 8 de diciembre de 1944 nos guía como iniciar este camino de misericordia, siendo  instrumentos que ayudan a hacer visible el rostro del Padre Misericordioso. A partir de la convicción de esta Alianza de Amor, nuestra primera generación fundadora, estaba poseída por una fe inquebrantable en su misión que vencía todas las dificultades, y por una conciencia de avasalladora victoriosidad. También nosotros estamos incorporados a esta corriente de misión. Y porque en nosotros todo toma grandes dimensiones al injertarse en el universalismo e infinitismo, creemos que vamos a recibir de modo eminente, gracias de misión. Por eso nos atrevemos a decir con el Señor, llenos de confianza: "Aquel que me ha enviado no me deja nunca solo. Está siempre conmigo, porque yo hago siempre lo que es de su agrado". Cuando nuestra debilidad quisiera agobiarnos y cuando quisiéramos dejar caer la bandera de nuestras manos cansadas y sin ánimo, cuando el alma está deprimida y nos esforzamos en cumplir nuestra tarea de instrumento sin conseguir éxito exterior, entonces es cuando nos ha de estimular el pensamiento: missus sum, soy un enviado. Dios ha escogido justamente instrumentos débiles a fin de que brille y triunfe en la totalidad de la obra, aún con mayor claridad, el poder, la grandeza y la gloria suya y la de su Madre. Por eso no nos dejamos perturbar absolutamente pro nada y, menos aún, por nuestro desvalimiento, debilidad y limitación. Por el contrario, con san Pablo decimos: "Me glorío de mi flaqueza, porque así se  manifiesta en mí el poder de Cristo...". "Todo lo puedo en aquel que me conforta".

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