Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

«EL BELÉN DE NUESTRO TIEMPO»

December 18 de 2014

Dijo, con voz cansada y ansiosa, Juan Pablo II: "El belén constituye una representación de la Navidad familiar y es por eso singularmente expresivo".

En nuestro tiempo, al cumplir los cien años esta expresión: Tu Santuario es nuestro Belén.

Nos lleva a pensar en la misión que el Padre Kentenich entregara a la Obra de Familias del Movimiento de Schoenstatt y el rol central y determinante del Santuario del Hogar.

Otra vez los tiempos no son fáciles, otra vez experimentamos "la magnitud de las dificultades", pero lejos de preocuparnos, lo que tenemos que hacer es ocuparnos. Ocuparnos en el antídoto, en la respuesta, en el desafío apasionante que suponen las dificultades como señalizaciones de la Providencia. Si muchos corazones se cierran, hemos de mantener abiertos los nuestros, tal como lo hicieran María y José en Nazaret y en Belén; tal como lo hiciera nuestro Padre en los tiempos difíciles de su historia.

Si para nacer Dios tuvo que buscar un lugar; hoy, para seguir naciendo, Dios busca "lugares". Estos lugares han de ser nuestros Santuarios, los Santuario del Hogar, los Corazones Santuarios; cada una de las Comunidades y grupos de la Familia, que se alimentan, de la corriente de Gracias que brotan desde el Santuario original.

De ser así podremos "ayudar" a María en ese "hacer suyo", que tanto apasionara a nuestro Padre: "dar a luz a Cristo para nuestro tiempo". Así estaremos colaborando con la Iglesia y con nuestro Padre, como sus "aliados", para devolverle a la familia su raíz y su razón de ser.

Con nuestro Fundador nos volvemos a María, la Madre tres veces Admirable, y le decimos con fe esperanzada la misma oración que él le rezara en los "tiempos difíciles de Dachau":

Tu Santuario es nuestro Belén,

en cuya aurora Dios se regocija.

Allí diste a luz

virginalmente al Señor,

quien te eligió

por Madre y Compañera.

En esa admirable fecundidad

Con alegría sumerge nuevamente

al Señor en mi alma, y, al igual que tú,

me asemeje a Él en todo;

hazme portador de Cristo a nuestro tiempo

para que se encienda

en el más luminoso resplandor del sol.

Amén.

Si en este diciembre de 2014 nos preguntáramos ¿cuál es el día de diciembre más importante para el Santuario Original?, seguramente responderíamos que es el Milagro de Navidad en 1965.

Nuestro Padre Fundador había llegado en la víspera de Navidad al lugar donde el trabajo de su vida había comenzado.

Después de esa noche, él nunca volvió a entrar en el Santuario Original. Lo trajeron de vuelta en su ataúd. Podríamos caer en la tentación de reflexionar lo malo, triste y doloroso que fue para él. Sin embargo, habría que considerar que independientemente del espacio y el tiempo, él vivió y trabajó permanentemente en la presencia de Dios y de la Santísima Virgen.

Y si creemos que las mismas corrientes de gracia que fluyen desde el Santuario Original, surgen de los Santuarios filiales…

Sin embargo, el Santuario Original es lugar muy especial y es una gracia poder estar siempre cerca de él, visitarlo en cualquier momento y cuando quieras. El Santuario Original, en particular, nos recuerda a todas las personas que a través de los años ofrecieron sus vidas, y a aquellos cuya ofrenda fue aceptada.

Con esta respuesta sentimos el impulso misionero que como familia Schoenstatiana vive en este Belén y trabaja para que muchos otros puedan llegar a vivirlo.

UNA FELIZ NAVIDAD PARA TODOS, GRACIAS MADRE POR TRAER DE NUEVO AL NIÑO A MI BELÉN.

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N° 133 del 18 de octubre al 18 de diciembre de 2017

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