Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

LA AMISTAD, VISTA COMO ALIANZA DE AMOR

September 25 de 2014

Se dice que el tesoro más grande que existe es un amigo verdadero, ¡y qué cierto es esto! Qué riqueza mayor que encontrar a alguien al cual podamos llamar amigo, con el cual siempre tenemos la seguridad de contar; que siempre estará dispuesto a ayudarnos y el cual también puede contar con nosotros en toda circunstancia. ¡Qué hermoso es encontrar a alguien de quien estamos seguros que nos será leal, que siempre nos será fiel!

Laín Entralgo, un gran pensador y filósofo español, define la amistad en forma muy hermosa. Dice: la amistad es una especie de benevolencia, de beneficencia y de confidencia. Consiste en dejar que el otro sea como es y en ayudarle a ser lo que debiera ser.

"La amistad consiste en dejar que el otro sea quien es y en ayudarlo cuidadosamente, respetuosamente a que llegue a ser aquello que debería ser".

¿Cómo crece la amistad?

La amistad crece en el contacto, en el diálogo. Si dos amigos nunca conversaran, se irían separando, su relación se iría enfriando.

Pero hay algo más que hace crecer la amistad: el sacrificio, la prueba, la capacidad de sacrificarse por el amigo. Cuando alguien no ha demostrado, de una u otra forma, que es capaz de renunciar a sí mismo, a sus gustos, a su propio provecho, por su amigo, no sabemos todavía si es verdaderamente amigo, si hay verdaderamente amistad.

La amistad crece en las pruebas. Es entonces cuando se sabe si alguien es verdaderamente amigo. La amistad se da en las buenas y en las malas, pero se prueba especialmente en las malas. Es ahí donde empieza a mostrarse dónde están los verdaderos amigos. Y normalmente, son pocos.

La verdadera amistad nunca acapara a la persona. Quizás en ciertos períodos iniciales puede suceder, pero es algo natural. Cuando dos personas cultivan una amistad que rechaza a los amigos del amigo, no es una verdadera amistad, sino egoísmo. El afán de acaparar al otro, de tenerlo siempre consigo y para sí, es simplemente egoísmo La amistad se proyecta hacia el otro, regala su riqueza interior al otro, se alegra con lo que es el tú, lo acepta en sí mismo y en sus relaciones.

Nuestra amistad con María:

¿Nos damos cuenta que cuando recurrimos a estas vivencias que cada uno de nosotros ha tenido en el plano natural, inmediatamente la alianza de amor empieza a hacerse más viva? ¡Qué grande es poder tener nuestro hogar, nuestra tienda, nuestro lugar de reposo, en el corazón de María; vivir en ella y que ella viva en nosotros! ¡Qué hermoso es tener como confidente, a alguien que siempre nos escuchará, que nunca nos rechazará aunque hayamos hecho cualquier cosa; aunque hayamos cometido un error o hayamos fallado! Ella siempre será, de una u otra forma, benevolente a nuestro favor.

¡Qué grande es saber que hay alguien que nos comprende y que también sabe exigirnos; que su amor no es un amor que nos mima únicamente sino que también nos exige, precisamente porque nos ama! Y como nos ama mucho, ¡también nos sabe exigir mucho!

Nuestra alianza de amor crece en la medida en que mantenemos un contacto personal con María, en que aprendemos a dialogar con ella, en que desarrollamos un lenguaje en el cual ambos nos entendemos. En la alianza de amor con María cada uno de nosotros gestará un lenguaje propio para entenderse y dialogar con ella. Y cuando llegue la hora de la prueba, de la renuncia, de la cruz, entonces sí crecerá y se purificará nuestro amor.

La amistad no reconoce edades, sexos, nacionalidades ni condiciones. Vence todos los prejuicios y quiebra todas las barreras, incluso las más infranqueables. Aún allí, donde menos se esperaba, florece con un vigor inimaginable.

Por la amistad, una persona se une a la otra sin pedir ni exigir nada. Se sa¬be que el otro nos va a responder. Simplemente con¬fiamos porque es nuestro amigo, lo respetamos, lo amamos.

La amistad es ese lazo que nos hace sentirnos atados al otro desde dentro. "Domestícame", dice el zorro al Principito. "¿Qué es domesticar?", pregunta a su vez el Principito. "Es crear lazos. Si tú me domesticas, ya no seré un zorro más entre miles de zorros que existen.”

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