Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

15 DE SEPTIEMBRE DE 1968, PASCUA DEL PADRE JOSÉ KENTENICH

September 15 de 2014

"DESPUÉS QUE EL SEÑOR LES HAYA DADO EL PAN DEL SUFRIMIENTO Y EL AGUA DE LA AFLICCIÓN ÉL QUE ES SU EDUCADOR, YA NO SE OCULTARÁ MAS Y USTEDES VERÁN AL QUE LOS ENSEÑA" ISAIAS 30,20

Señor Dios del consuelo y de la esperanza,

te bendecimos y te damos gracias,

porque tu nos conoces y nos amas.

te pedimos que algún día podamos

contemplar tu rostro y vivir resucitados de nuestro dolor.

a ti sea el honor y la gloria,

por los siglos de los siglos.Amén

¡El Padre ha muerto! Escribe el Padre. Alberto Eronti.:” Recuerdo que inmediatamente fui a la capilla de la casa y me arrodillé. La conmoción interior y el dolor me doblaron interiormente, tenía un profundo sentimiento de orfandad, de desvalimiento, de vacío. El hombre – sacerdote y padre – por cuya persona y misión Dios había cambiado el curso de mi vida, ya no estaba, ya no podría dejar que su persona y su palabra iluminaran mi vida y que su fuego mantuviera encendido el mío. El tiempo fue pasando y yo ahí, arrodillado, mirando la imagen de la Mater, recordando que Ella era el gran amor del Padre. De repente, algo cambió en mí. Ya no era agobio, ni vacío, ni orfandad lo que sentía, sino el don de una presencia inmensamente cercana: ¡la del Padre! Sí, ya no había que pedir audiencia para verlo y hablar con él; ahora era mío, intensamente mío y sin barreras. Era totalmente mío y totalmente de cada uno de sus hijos e hijas. Ahora ya no tendría barreras para acompañar a cada uno, para guiar

y proteger, bendecir y enviar a la Familia, ya era totalmente de todos y cada uno. Ahora había que encontrarlo en el santuario del corazón y aprender a estar con él y escucharlo de una manera nueva. Su plenitud en Dios lo hacía ser de todos y siempre.

Con su partida, puedo testimoniar que su presencia me resulta más plena, su palabra más educadora, su misión más fuego. Es una gracia haberlo conocido personalmente, pero sería una gracia desperdiciada si su vida de sacerdote y padre no hubiese sido un impacto de amor que me signó para siempre. Al compartir estos recuerdos lo hago con la certeza de que la vida se enciende con la vida. Que la vida del Padre encienda la de cada uno de la Familia de Schoenstatt y la lleve a un apasionado amor a María.”

Hoy en este 2014, vivimos de una manera especial en estos cien años de Schoenstatt, pues El nos regala a toda su familia. Estas palabras, que son un compromiso y el mejor legado para nuestro tiempo y las generaciones futuras:

"Asimismo, tengo que extender mis agradecimientos a los que aún no están en la tierra, pero que un día vendrán. Sí, ¿qué sería de Schoenstatt si las generaciones futuras no fuesen captadas y compenetradas del mismo espíritu que nos anima a nosotros? ¿No tiene que permanecer en la Familia como una ley inmutable el que cada generación ha de conquistar de nuevo a Schoenstatt? Y si éste mi agradecimiento a los que aún no viven, a las generaciones que vendrán en los siglos futuros, no encontrara una base en este desarrollo trascendental, en los tiempos venideros estaríamos -por decirlo en una sola

frase - ante la tumba de nuestra Familia. Si en cada época, Dios no hiciese surgir hombres, que con los mismos medios y por los mismos caminos, aspirasen a las mismas metas, entonces habríamos construido algo efímero y no algo perdurable hasta el fin de los tiempos y más allá todavía. Sin embargo, confío que el mismo Dios, que nos ha protegido hasta ahora, y la Santísima Virgen, que ha extendido bondadosamente sus manos sobre la Familia, seguirán mostrando su gracia y bondad, y que, por nuestra fidelidad y esfuerzo en transmitir nuestra herencia sagrada a las generaciones venideras, nos enviarán en todos los tiempos personas que entreguen lo mejor de sus vidas y su sangre por Schoenstatt. A esas generaciones venideras quiero agradecer también desde este lugar." P.J.K.

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N° 133 del 18 de octubre al 18 de diciembre de 2017

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