Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

MAYO MES DE MARIA

May 16 de 2014

MATER…QUE NUESTRO SÍ… SEA… SÍ

NO SABES LO QUE LA OBÉDIENCIA ES CAPAZ DE PRODUCIR POR UN SÍ,.. POR UN SIMPLE SÍ.

QUE SE HAGA EN MÍ SEGÚN TU PALABRA… Y MARÍA SE CONVIERTE EN LA MADRE DE DIOS… DICIENDO SU SÍ,… SE DECLARA LA ESCLAVA DEL SEÑOR.

POR ESTE SÍ DE MARÍA, EL MUNDO OBTIENE LA SALVACIÓN…LA HUMANIDAD ES RESCATADA.

ENTONCES, PROCUREMOS NOSOTROS TAMBIÉN CUMPLIR LA VOLUNTAD DE DIOS… Y DIGAMOS SÍ, TODOS LOS DÍAS AL SEÑOR.

QUE MARÍA HAGA FLORECER EN TU ALMA NUEVAS VIRTUDES.. Y QUE TE GUARDE. ELLA ES EL MAR QUE HAY QUE ATRAVESAR, PARA LLEGAR A LAS COSTAS ESPLENDOROSAS DE LA ETERNIDAD. PERMANECE, PUES, SIEMPRE CON ELLA.

APOYÉMONOS EN LA CRUZ DE CRISTO…COMO MARÍA Y ENCONTRAREMOS UN GRAN ALIVIO Y FORTALEZA.

Hoy iniciamos la misión de mayo en nuestra parroquia, con el envío de los misioneros que peregrinaran tu Imagen por los sectores de la parroquia, gracias Señor por este Si de la comunidad. Ya que ahora esperamos la visita de nuestra Madre con alegría. Y con la esperanza de recibir las Gracias de este año Jubilar de Schoenstatt.

Esperamos que este mes de mayo sea muy fecundo, recibe también madre la consagración de los Santuarios Hogar, para lo que se han venido preparando algunas familias que ya habían sellado Alianza de Amor contigo Madre.

A continuación compartimos un testimonio del Santuario Hogar y lo importante que es para nuestra vida de familia :

Hola, mi nombre es Steve Carlson, y mi esposa, Angela.
Saludos a todos y les traemos bendiciones de nuestro Santuario Hogar – Busca la Verdad.

Los dos nacimos en las Ciudades Gemelas en el estado de Minnesota. Ahora vivimos en un pueblo pequeño cerca de Rochester, Minnesota. En este año celebraremos 30 años de matrimonio. Yo, Steve, soy técnico en ingeniera y diseño dibujos de computación para sistemas de supresión de incendios.

Yo, Angela, soy enfermera diplomada y volveré a trabajar este verano después de dieciocho años dedicados a ser madre en casa. Tenemos ocho hijos, tres todavía están en casa y cinco están fuera. Nuestras tres hijas mayores ahora son Hermanas de María de Schoenstatt: Hna. M. Jennifer, Hna. M. Erica, y Hna. M. Sara. Las tres viven ahora en Waukesha.

Nuestro hijo, Phil, está con la comunidad de los Padres de Schoenstatt y vive en Santiago, Chile. Nuestra hija, Elizabeth, asiste a la Universidad St. Thomas en St. Paul, Minnesota. Nuestros tres hijos menores, Rachel, Mary, y Joseph, todavía están en casa.

Para darles un vistazo rápido sobre lo que hablaremos hoy, hay tres áreas que quisiéramos recorrer: Renovación por medio del Santuario Hogar, Educado en el Santuario Hogar, y Enviado del Santuario Hogar. Nuestro Santuario Hogar, Busca la Verdad, es el lugar donde se llevan a cabo los capítulos de nuestra historia.

Durante los años, muchos cambios espirituales se han llevado a cabo en nuestro Santuario Hogar, como también cambios físicos. Hemos añadido estatuas, colgado cuadros, y usado flores frescas para adornar el santuario en días de fiesta, por nombrar algunos de los cambios.

Uno de los cambios más sorprendentes, por ejemplo, fue cuando hicimos una gran apertura en el frente del Santuario Hogar. Por la manera que quedó contra la pared vacía, Angela pensó que sería muy divertido si los niños tuvieran un lugar para entrar al santuario y jugar. A los niños les encantó. Almohadas, cobijas, animales de peluche, y los niños con sus rosarios rezaban dentro del santuario mientras papá y mamá dirigían el rosario afuera del santuario.

Steve le puso puerta y los niños se podían encerrar dentro y esconderse. Los niños se amontonaban dentro silenciosamente para sorprender a su primera “víctima,” el Padre Jonathan, uno de nuestros Padres de Schoenstatt. El entraba al cuarto santuario y Steve y yo empezábamos a rezar como si nada raro pasaba y que ciertos niños no estaban perdidos. Luego al momento ya ensayado yo dije, “¿escuchan los ángeles?” y un “sí” unánime con risas explotaba debajo del santuario y se abría la puerta con nuestros tres querubines sonrientes, y aparecían Rachel, Mary y Joseph.

Por dieciocho años hemos tenido estas maravillosas experiencias de Santuario Hogar. Nuestro Santuario Hogar se convertiría en la fuerza de unidad que nos atraería a todos juntos. Esta unidad no era solamente con nuestra propia familia sino con toda la Familia Schoenstatt y con el Padre Kentenich como nuestro padre espiritual y educador.

Como hemos aprendido de las enseñanzas del Padre Kentenich durante sus años en Milwaukee, él proclamó que los matrimonios deberían convertirse en imagen de la Sagrada Familia. No sólo una idea celestial, sino un verdadero ideal vivido en la vida cotidiana en nuestro mundo de hoy. Les dio tres principios:

“Primero, en la familia de Nazaret el padre y la madre ocupan la posición prevista para ellos por Dios desde toda la eternidad.

Segundo, en la familia de Nazaret, el hijo es el punto focal o central.

Tercero, en la familia de Nazaret, padre, madre e hijos están unidos por un lazo de amor profundo y cálido.” (J. Kentenich, FAMILY AT THE SERVICE OF LIFE, pp.30 [FAMILIA SIRVIENDO A LA VIDA]

Mientras los matrimonios trabajaban estrechamente con el Padre, la Divina Providencia les llevó a dar a luz al Santuario Hogar como una forma para vivir este ideal de Nazaret. Este regalo del Santuario Hogar no era solamente para los matrimonios de Milwaukee, sino para todos nosotros como Familia y para cada familia también. Para que pudiéramos llegar a un entendimiento de este ideal, Dios necesitaba usar a María en nuestro Santuario Hogar para renovar a nuestra familia.

I. María renueva a nuestra Familia por medio del Santuario Hogar
A nuestro gran pesar, los primeros diez años de nuestro matrimonio vivimos muy lejos del ideal de Nazaret. Nuestro anhelo por unidad familiar estaba presente, pero dormido muy dentro de nuestros corazones. Los dos trabajábamos tiempo completo para poder con los gastos de una familia que crecía. Estábamos convencidos que los niños eran lo más importante, y decidimos programar nuestros horarios de trabajo para que siempre estuviéramos el uno o el otro en casa con los niños. Esto significaba que raramente estábamos juntos como familia y eventualmente hasta dejamos de asistir a Misa los domingos.

Las pocas veces que estábamos juntos, a menudo yo estaba enojado con Angela. No era solamente ira, sino una ira egoísta, casi siempre tratándose de nuestra rutina diaria. Cuanto más enojado estaba yo, cuanto más distante estaba ella. Mientras ella trabajaba, yo me concentraba en los niños. Cuando ella estaba en casa, yo huía de mis responsabilidades yéndome con un amigo.

A mí, Angela, me gustaba mi trabajo como enfermera porque podía descansar de Steve y de los pleitos que teníamos con frecuencia. Pero éso para mí era muy difícil porque tenía que dejar a los niños. Trabajando fuera de casa y corriendo a las diferentes actividades me tenía distraída. Frecuentemente no podía poner toda mi atención, aún en los niños. Me amargué contra Steve y lo ignoraba en las raras veces cuando estábamos juntos. Debido a las presiones de la vida y del mundo, nos apartamos más y más de las verdades de la Iglesia, hasta el punto donde los dos nos cerramos completamente al regalo de vida nueva.

Dentro de sí mismos sabíamos que nos amábamos y que haríamos cualquier cosa por nuestros hijos, pero por los pleitos acalorados, las dificultades financieras, el estrés de criar a una familia grande, y la falta de una vida espiritual familiar, finalmente nuestro matrimonio estalló contra la pared. Un día, mientras yo trabajaba, Angela hizo maletas y se fue con los 5 hijos a casa de su madre. Comprendí que todo lo que me importaba se había ido. Le llamaba mañana, mediodía y noche. Le dije que haría cualquier cosa si sólo volvía a casa.

Mientras yo (Angela) lloraba y abrazaba a nuestros hijos, me preguntaba ¿cómo orar? Lo único que podía rezar era: “Abuelo Tony, por favor ayúdame. Abuela Mary, ruega por nosotros.” Cuando Steve me dijo que haría cualquier cosa, recordé cuánto oraban mis abuelos y cuán importante era la Iglesia para ellos Le dije a Steve que estaba de acuerdo en regresar si volvíamos a la Iglesia.

Yo dije “sí” y estaba muy contento con tener a Angela y a los niños de nuevo en casa. Aunque significaría ir a la Iglesia, iba a ser todo para que funcionara. Un período de gracia y de renovación empezó a cobijarnos a los dos.

Durante este tiempo, nuestra hija mayor estaba matriculada en una escuela parroquial y su clase se preparaba para recibir los sacramentos de Confesión y Primera Comunión. Programamos de nuevo el horario de trabajo de Angela para poder asistir a Misa juntos los domingos y ayudándole a nuestra hija para que se preparara para la Confesión, nos preparamos para nuestro propio regreso a la Iglesia. Hacían más de diez años que no nos confesábamos.

Otra parte de la preparación de nuestra hija era aprender a rezar el Rosario completo. Un día volvió a casa muy triste y dijo, “Mamá, todos en mi clase menos yo saben rezar el Ave María.” De nuevo recordé a mis abuelos. Tomé la información que había traído a casa y empezamos a rezar el Rosario todos los días.

Como Angela trabajaba menos horas, decidí repartir periódicos para ganarme dinero extra. En mi ruta había una Iglesia Católica. Veía una luz en la capilla y me preguntaba porque entraban y salían personas a las 5 de la mañana. Me di cuenta que era para la Adoración del Santísimo Sacramento y empezamos a asistir.

Al poco tiempo nos invitaron a un grupo de matrimonios de Schoenstatt. Con nuestros principios empañados, sentíamos que jamás pudiera nuestra familia pertenecer a Schoenstatt. Ahora comprendemos que la miseria que pasamos en no vivir la unidad de una familia de Nazaret era exactamente la clave que Dios usaría para abrir las puertas de nuestros corazones para nuestra renovación y educación en la escuela del Padre Kentenich.

En menos de medio año después de nuestro regreso a la Iglesia, nos fuimos a Sleepy Eye, el Santuario de Schoenstatt en Minnesota para sellar nuestra Alianza de Amor. Algunas personas nos preguntan porque entramos a Schoenstatt, y sólo podemos responder que estábamos desesperados. Esencialmente lo único que sabíamos de la Alianza de Amor era que íbamos a María.

Finalmente, aquí había algo donde estábamos de acuerdo. Si yo le preguntara a Steve, estoy segura que respondería que me llevó al Santuario para enderezarme. Yo diría que ir al Santuario era para enderezarlo a él.

Los dos estábamos en lo cierto. Los dos sinceramente amábamos a nuestros hijos y no sabíamos más que hacer. Ellos crecían y percibían nuestra falta de disciplina. Sólo era una cuestión de tiempo para que percibieran nuestras inseguridades y se rebelaran. Con intuición veíamos que nosotros – en nuestra pequeña “Familia de Nazaret” – no vivíamos como padre y madre verdaderos, como el Padre Kentenich mostraba en el ideal. Fue por medio de la gracia de educación de la Madre Santísima que empezaron a abrirse nuestros ojos.

En nuestras oraciones de Alianza, lo que más me llamó la atención (a Angela) fue como la Madre Tres Veces Admirable quería tomar a nuestros hijos. Los pusimos en sus manos con tanta confianza que casi nos sentíamos sin hijos. Sabíamos que teníamos que hacer nuestra parte, pero ahora parecía mucho más ligero. Para nosotros, la Alianza de Amor está unida a nuestro Santuario Hogar, el cual dedicamos sólo cuatro días después.

En la fiesta de la Inmaculada Concepción, 8 de diciembre de 1994, nuestro párroco bendijo nuestro Santuario Hogar. Escogimos como su nombre el título “Busca la Verdad.” Sentíamos que nos habíamos perdido en la obscuridad y no siempre sabíamos dónde encontrar la luz. Queríamos ser educados en la verdad, especialmente por el bien de nuestros hijos. Profundamente en nuestros corazones, nuestros hijos estaban en el centro.

Que nuestra Madre María se mudara con nosotros fue un momento muy íntimo. Nos da mucho placer pensar en todas las veces que Ella ha visto a los niños jugar, reír, cantar y hasta llorar. Ella renovó nuestra unidad familiar y nosotros la recibimos a Ella en nuestro hogar y la hicimos nuestra Madre. Ahora sentíamos que en nuestra pequeña “Familia de Nazaret,” nosotros como padre, madre e hijos estábamos más unidos por un lazo de amor profundo y cálido.”

II. María educa a nuestra familia en el Santuario Hogar
Al tener cada uno la experiencia de sanación, de renovación, la Madre Santísima empezó a educarnos en nuestro Santuario Hogar Busca la Verdad. En este proceso, decidimos educar a nuestros hijos en casa. (Home School = Escuela en Casa, algunas familias prefieren educar a sus hijos ellos mismos en casa y no en escuelas públicas o privadas)

Había mucho que hacer y tan poco tiempo antes que cada hijo saliera de casa. Todas las materias se enseñaban por los ojos de la fe. Materiales que recibían los niños en grupos de Schoenstatt se tomaban literalmente y se incorporaban a la vida familiar y a las clases de Religión diarias. Sin embargo, no sólo era conocimiento de Dios lo que nos enseñaba nuestra Madre María. Era el conocimiento de quienes éramos como familia y como podíamos encarnar el ideal de Nazaret como lo había proclamado el Padre Kentenich. Por medio de su educación amorosa pudimos conocer el gozo profundo de volver a la plenitud de la verdad de las enseñanzas de la Iglesia, especialmente en decir “sí” de nuevo al estar abiertos a la vida.

Después de la devastación de nuestro alejamiento, este regreso a casa fue abrumador.

Cantando canciones navideñas al acostarse, descubrimos el talento de los niños para cantar y armonizar. Añadimos música al tiempo de orar y hasta sustituimos oraciones con música. Nos encantaba rezar el Ángelus tres veces por día en las horas para comer, pero ciertos niños no podían esperar tanto. Cantamos una breve Ave María en su lugar.

Al crecer los niños, empezaron a escribir sus propias canciones. Sus canciones siempre fueron una oración. Cuando la Hna. M. Jennifer salió de casa, escribimos un breve canto/oración que expresaba nuestro ideal familiar. Fue nuestra manera propia de cómo vivir el ideal de Nazaret. Después de cada carta o llamada telefónica, después de cada misterio del Rosario, o cuando extrañábamos a alguno, cantábamos este canto/oración. Esto nos injertaba más estrechamente en el Santuario Hogar, aun cuando nos separaban muchas millas.

Otra área donde nos educó la Madre Santísima fue en ayudar a nuestros hijos vivir la castidad. Cuando nuestra primera hija, Jennifer, cumplió 16 años, queríamos enseñarle la verdad sobre su dignidad como señorita. Le compramos un anillo de castidad y se lo presentamos. Con nuestras siguientes tres hijas Erica, Sara y Elizabeth, esta ceremonia especial se llevó a cabo en el Santuario. Se escogió un vestido blanco hermoso y la promesa a la pureza se escribió en papel especial que fue puesto en nuestro Santuario Hogar. Nuestro hijo, Phil, también recibió su anillo en un campamento de jóvenes en Sleepy Eye. Esto se convirtió en un recordatorio visual constante de la dignidad en la cual se habían educado.

Una parte importante en educando a los hijos en el Santuario Hogar fue ayudarles descubrir la importancia de la Alianza de Amor y el deseo de ellos mismos por sellarla. Todos prepararon y celebraron estos hitos juntos. Usualmente estas Alianzas se sellaron fuera de casa con el Padre de Schoenstatt o la Hermana de Schoenstatt que trabaja con la juventud.

Esto fue cuando los símbolos del Santuario Hogar se hicieron vivientes. Por ejemplo, el símbolo viviente del santuario para la Hna. M. Erica es el arco iris, un signo de la alianza. Ella descubrió su talento por dibujar y pintar, y ahora los arco iris que había sólo pintado con lápiz de cera vibraban con colores hermosos – como es evidente en la pintura que hizo del Beato Juan Pablo II. Nuevos intereses en cómo vivir ideales individuales despertaron en el corazón de cada miembro de la familia y éstos se expresaron de muchas maneras…..como jardinería, cantando, escribiendo música y poesía, y hasta pastoreando animales como nuestras cabras. Cuando los hijos andaban fuera en retiros o durante tiempos difíciles, su símbolo del Santuario Hogar se colocaba en sus santuarios-habitaciones y todos rezábamos intensamente por ellos. En verdad, la Madre Tres Veces Admirable nos educaba a cada uno que Buscáramos la Verdad.

Madre María también necesitaba educarnos a Steve y a mí. Como siempre ésta era más difícil y se llevaba mucho más tiempo que los niños. Yo cogía el símbolo del Santuario Hogar de Steve – la roca – y miraba a María, deseando que me educara. ¿Cómo podía dejar que Steve fuera el líder espiritual de la familia, y ayudarme a mí misma hacer lo que Dios me pedía a mi manera? Había dejado mi empleo para quedarme en casa para poder enfocar toda mi energía cuidando a nuestros pequeños hermosos. Muchas cosas que me habían distraído eventualmente desaparecieron, dejando a nuestra Madre María en el Santuario Hogar que me enseñara a buscar la verdad. Con mucha oración leí todos los libros que nos daba la Hna. Marie y trataba de poner en práctica los principios. Aprendí a cocinar, a mantener la casa y a ver la importancia de mi papel como esposa y madre. Mi símbolo en el Santuario Hogar es la corona, el cual María me enseñaba a vivir para que pudiera dar fruto y ayudarle a Steve para que él también pudiera vivir su símbolo.

Para mí (Steve), buscando la verdad significaba aprender a controlar mi ira viendo la dignidad en mi esposa e hijos. En el Santuario Hogar, la Madre Santísima usaba las herramientas del orden espiritual diario y la confesión mensual para ayudarme ver si progresaba. Como la roca, empezaba a comprender mi papel como líder espiritual, pero siempre con Jesús y María. Desde nuestro Santuario Hogar, María nos educaba para que fuéramos un reflejo de la Sagrada Familia casi sin que lo supiéramos. En verdad nos enamorábamos de nuevo como pareja mientras la Madre Santísima nos unía en nuestro Santuario Hogar Busca la Verdad.

III. María nos envía del Santuario Hogar
Ahora vino el momento cuando Madre María nos envió de nuestro Santuario Hogar. Los lazos de amor estaban tan fuertes, necesitaban compartirse. Pero era tan difícil dejar nuestro oasis y de alguna manera Ella sabía que no estábamos listos. Nuestra Madre, paciente y tierna, respondió diciendo, “Está bien; les enviaré otras personas a ustedes.”

Por ejemplo, una Hermana religiosa nos preguntó si estaríamos dispuestos a darle alojamiento a madres solteras. Usualmente, estas mujeres sólo se quedaban unos tres meses, pero vivimos muy estrechamente con cada una de ellas. Una madre embarazada vino a quedarse con sus tres hijos. Esto fue especialmente agradable para los niños y pudieron jugar en la nieve con sus mejores amigos nuevos. En verdad pudimos mostrarles a nuestros hijos la universalidad de ser hijo de Dios sin importar tu patrimonio. Las mujeres que asistían al grupo de madres Schonstattianas dirigido por Angela ayudaron darle a una de estas madres embarazadas un “baby shower” que se llevó a cabo en la habitación donde está nuestro Santuario Hogar. En verdad, Madre María nos colmaba de regalos y gracias, no sólo a ellas sino a nosotros también.

Una de las primeras familias que se encontraron con Schoenstatt en nuestro Santuario Hogar fue la familia Bauer de St. Paul, Minnesota. Mientras ellos aprendían sobre nuestra MTA, nosotros abrazábamos su devoción al Sagrado Corazón. Entronizamos al Sagrado Corazón de Jesús en nuestros hogares en la misma noche que nuestro párroco iba de casa en casa. Desde entonces, incluimos esta consagración en nuestra oración a la hora de la cena.

La hora de comer se convirtió en una manera especial para que otros compartieran en las gracias de nuestro Santuario Hogar. Mientras crecía la familia y se multiplicaba el número de visitantes a nuestro Santuario Hogar, se decidió que necesitábamos una mesa más grande. Yo (Steve) decidí construirla yo mismo, aunque tenía herramientas primitivas. Es una labor que progresa. La hice con madera de roble que me dio un amigo que regularmente asistía al grupo de jóvenes que se reunía en nuestra casa y participaban sus cuatro hijos. Construí la mesa en un periodo de seis meses con las palabras ‘Reina de la Fiesta’ grabadas al centro de la mesa. Es difícil contar cuantas familias compartieron una comida con nosotros en nuestra mesa, pero estoy seguro que las gracias se multiplicaban cada vez que lo hacían.

Los grupos de jóvenes Schoenstattianos en nuestra casa no siempre eran muy productivos, pero parecía que todos pasaban un buen tiempo. Tratábamos de incorporar cosas placenteras en cada evento. Había Comedias de Navidad en el corral de las cabras, carreras de obstáculos, cantando bajo las estrellas alrededor de la lumbre, y aventuras santas de carroñero y jugando carreras en el monte. En el granero había numerosas oportunidades para artesanías con madera, guerras violentas con pelotas de tenis, e impresionantes bailes de figuras. En el campo grande había Frisbee máximo, capturar la bandera, y partidos intensos de voleibol. Cuando venían grupos de jóvenes de Wisconsin, los partidos se volvían fenomenal y sin querer te atraía la diversión.

El 13 de mayo de 2006, tuvimos una procesión con Rosario y una coronación en nuestro Santuario Hogar. Nuestra hija, Elizabeth, había esculpido una corona hermosa y coronamos a la Madre Santísima como Reina de Vocaciones para la Nueva Santa Primavera. Para este evento, el sacerdote de una parroquia local, el Padre Kasel – quien había visitado a nuestro grupo de jóvenes – estuvo de acuerdo en presidir. La Madre Santísima usó el evento para atraer al Padre Kasel y en poco tiempo selló su Alianza de Amor con Ella.

Ahora estábamos listos para ser enviados de nuestro Santuario Hogar. Durante los próximos años, Celebraciones de la Alianza de Amor de Schoenstatt, y domingos para la Familia de Schoenstatt en St. Paul, Minnesota, nos mantenían muy ocupados. Era difícil para muchas familias viajar a Sleepy Eye – un viaje de dos horas y media – para tener la experiencia del Santuario y decidimos tratar de traerles el Santuario a ellos. Mientras dirigíamos los grupos de muchachos y muchachas, el Padre Kasel daba una plática. Después todos se reunían en la capilla de la parroquia ante Jesús en el Santísimo Sacramento, rezando las letanías y terminando con la Bendición del Santísimo y renovando nuestra Alianza de Amor de Schoenstatt. Entonces seguía una gran comida de traje (yo traje, tú trajiste, ¿qué trajiste?) que se compartía con las familias, visitando y gozando estar justos. Era una manera de como nuestra Madre del Santuario Hogar nos enviaba para compartir lo que Ella nos había dado.

En nuestro 25avo aniversario, cuando visitamos Schoenstatt on the Lake, el Santuario de Sleepy Eye y renovamos nuestro Inscriptio, nuestro envío tomo un paso inesperado. Al volver a casa, nos dimos cuenta que Steve sería despedido de su empleo. Esto empezó un período de incertidumbre para nuestra familia. Numerosas horas se llevaron a cabo en nuestro Santuario Hogar mientras buscábamos la verdad. Poco a poco Ella nos guiaba, pero sólo lo suficiente para que tomáramos pasos pequeños. Diariamente rezábamos la oración a la Divina Providencia, pidiéndole a Dios que nos dijera que hacer.

Eventualmente se hizo la decisión de dejar nuestro hermoso hogar y mudar nuestra familia a Rochester donde empleo más seguro se podía encontrar. Durante este tiempo difícil, los matrimonios de nuestro grupo escuchaban, ofrecían apoyo y nos ayudaron a fortalecernos... siempre atados a nuestro Santuario Hogar Busca la Verdad. Ofrecieron oraciones que finalmente nos ayudaron encontrar un hogar. Viajábamos dos horas de ida y vuelta de Rochester a nuestro hogar cada semana. Una persona que pronto sería una amistad especial nos abrió su departamento – guiada por la MTA en su Santuario Hogar que lleva el nombre “Ven a mí.”

Mientras buscábamos casas en el internet, lo primero que buscábamos era donde se pondría el Santuario Hogar. Segundo, ¿estaban el comedor y la cocina lo suficientemente grande para nuestra gran mesa? Hasta nuestro agente de bienes raíces empezó a buscar casas donde cupiera nuestra mesa. Cuando fue el tiempo para mudarnos, rezamos para que los niños no sufrieran ni extrañaran mucho su casa. Nuestro Capital de Gracias estaba lleno hasta el borde por ellos.

Para recordarnos que Ella estaba con nosotros, Ella envió a un Padre de Schoenstatt para que bendijera nuestro nuevo hogar y para que pasara con nosotros la primera noche en nuestro nuevo hogar. Pocos días después vinieron las palabras de Rachel que jamás olvidaré, “Mamá,¿ por qué parece que siempre hemos vivido aquí?” ¡Gracias, Mamá María!

Hace ya dos años que nos mudamos a nuestro nuevo hogar y vemos como diariamente se despliega la Providencia de Dios. Nuestra iglesia, St. Joachim, está a sólo dos cuadras de nuestro hogar. Tenemos Adoración Eucarística de martes a viernes. Servimos como familia sacristana cada domingo por la mañana y mensualmente, juntos, llevamos la Sagrada Comunión a los ancianos que no pueden salir de casa. La mayoría de ellos viven en nuestro patio posterior ya que el asilo de ancianos está directamente detrás de nosotros.

Para miembros de la Familia Schoenstatt que vayan del santuario en Waukesha al santuario en Sleepy Eye, estamos en la ruta y pueden parar a visitar nuestro Santuario Hogar. Parece que aún nuestra Madre Santísima nos quiere enviar, pero ahora de maneras distintas. Ya armados con nuestra educación y nuestra renovación, nuestra familia ha sido enviada de nuestro Santuario Hogar para Buscar la Verdad en la Alianza de Amor.

Estamos muy agradecidos que la Divina Providencia trajo al Padre Kentenich aquí para desplegar para nosotros el ideal de la Familia de Nazaret, un ideal que se debe vivir cada día en la vida práctica de la familia. Durante este tiempo de educación y dirección de las familias aquí, el mundo fue bendecido con el regalo del Santuario Hogar. Como pueden ver, la Madre Santísima nos ha renovado como matrimonio y como familia por medio de nuestro Santuario Hogar; nos ha educado en nuestro Santuario Hogar y nos ha enviado de nuestro Santuario Hogar Busca la Verdad. Todavía nos esforzamos por vivir como vivió la Sagrada Familia en Nazaret… más y más creciendo como matrimonio, poniendo a nuestros hijos al centro de nuestra familia y permaneciendo unidos aunque nos separen muchas millas. Con alegría, la Madre Santísima es la encargada. Nuestra gratitud es para Ella y para nuestro Padre Fundador. Si alguien merece un aplauso, son Ellos. ¡Muchas gracias!

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N° 136 del 18 de abril al 18 de junio de 2018

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