Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

Un año jubilar es un año para recibir el perdón de Dios y comenzar de nuevo

March 29 de 2014

EE.UU., P. Jesús Ferras. Mientras peregrinamos por la Cuaresma, quisiera llamarlos a revisar la invitación hecha para este año jubilar de trabajar en la "purificación de la memoria". A pesar de todas las celebraciones y festividades de este año centenario, reconocemos que somos instrumentos débiles, que hemos cometido errores y que también hemos pecado.

En el Cántico de Gratitud del Hacia el Padre, nuestro Padre aborda cómo Satanás puede engañar cuando menciona “aquello que era demasiado terreno en el pensar o demasiado humano en la entrega”. Esto nos puede motivar al arrepentimiento y la confesión con la petición de perdón. Se puede lograr la conversión y una purificación de la memoria. Así seguimos la tradición de la Iglesia que, en grandes años de jubileo ha pedido perdón por sus propias faltas. Nuestros corazones anhelan una nueva vida y nuevas fuerzas para los próximos cien años de nuestro Movimiento.

Gente real, conflictos reales, historia real, situaciones reales
¿Cómo puede ser purificada la memoria de nuestra Familia de Schoenstatt? Comienza con mi propia conversión personal y la transformación interior. Debe continuar en nuestros grupos, con nuestras ramas y movimientos locales. La purificación de la memoria no puede ser exclusivamente un acto sobrenatural que trasciende la vida y que no toca a la gente real, los conflictos, la historia y las situaciones concretas. Si queremos que sea real y auténtica, debe realizarse primer en mi y través mío tocar a aquellos que me rodean. Es una gracia que imploramos. Es un regalo. Un año jubilar es un año para recibir el perdón de Dios y comenzar de nuevo. Es algo así como pedir perdón para comenzar una nueva historia como aprendimos de nuestros mayores.

Para que podamos servir mejor a la Iglesia
En este año jubilar yo los invito a entrar en el espíritu de la Cuaresma con el propósito de experimentar la renovación y la transformación interior. El Padre Kentenich solía hablar del amor de Dios como un fuego que arde en el interior y que mientras consume da vida. Espero y rezo para que abramos nuestros corazones a este fuego purificador para que podamos ser transformados en mejores schoenstattianos y mejores católicos, para servir a la Iglesia trayendo el don de nuestra espiritualidad de Schoenstatt, el don de nuestra Cultura de Alianza.

El Padre Jesús Ferrás es el Director del Movimiento de Schoenstatt en Texas, EE.UU.

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