Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

La familia Horn celebra en Milwaukee (USA) sus bodas de diamante

June 09 de 2013

EE.UU. Rainer Birkenmaier. Los dos nacieron en Hungría, pero ellos se encontraron y se enamoraron en su viaje, como desterrados, a Estados Unidos. Por medio de un amigo llegaron finalmente a Milwaukee por rutas separadas. El 25 de marzo contemplaron retrospectivamente estos sesenta años de vida matrimonial.

Pareció una casualidad

A principios de los años 60 en Milwaukee, buscando una buena educación religiosa para su hija mayor, Belinda, les dijeron que simultáneamente con la catequesis, se celebraba una Sta. Misa en alemán para los niños en la cripta de la parroquia San Miguel. Pero la Divina Providencia había previsto algo más que en una buena solución a la necesidad de la catequesis y de participar en la Misa: le presentaron a la joven pareja un sacerdote por el que se sintieron plenamente comprendidos. Era el Padre Kentenich, que les estaba ayudando a los refugiados a vivir con fe después de la guerra, que implicaba el destierro y la emigración. Gradualmente fueron creciendo en el mundo espiritual que el Padre Kentenich llevaba en su corazón. El encuentro con él marcó para siempre sus vidas hasta el día de hoy. La familia Horn y el Fundador se donaron mutuamente.

No tenían familiares cercanos, pero...

Los familiares de la joven pareja vivían en Alemania o en una zona muy lejana de los Estados Unidos. Pero este sacerdote estaba cerca y fue para ellos sencillamente un "padre". Lo podían visitar a cualquier hora sin pedir cita; daba la sensación de que él tenía todo el tiempo del mundo para ellos y se interesaba por todo lo de ellos: sus hijos, la profesión, el temor a dar el examen para poder conducir el auto, la falta de trabajo, las preocupaciones financieras... No había nada que ellos no pudieran preguntarle al Padre. Y él quería a los niños. Cuando el menor se quemó gravemente con café durante una reunión familiar, lo que puso en peligro su vida, el Padre compartió su ansiedad y prometió su oración. Pedrito sobrevivió. Se lo puede ver en muchas fotos con el Padre Kentenich.

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