Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

TALLER No. 6 DE CORONACIÓN

May 11 de 2013

OBJETIVO: descubrir, cuáles son los valores que se juegan en nuestro empeño en coronar a María.

Vivimos una época de profundo desvalimiento. Nuestro país pasa por una crisis económica, política y moral que nos lleva muchas veces a la desesperanza, y más de las veces a la indiferencia o apatía. Bien se dice, que la “corrupción de los mejores es lo peor”. Esto lo vemos a diario entre políticos, de nuestro país como también del resto de Latinoamérica, banqueros y otros. Esta realidad nos preocupa, pues se juega el bienestar de nuestro mundo, de nuestro país y también el futuro. Para cada uno de nosotros no nos es indiferente, el tipo de país que queremos dejar a nuestros hijos y qué tipo de hombre queremos que se forme y que surja en ellos. Por ello el fin de Schoenstatt del “hombre nuevo, en la nueva sociedad” nos entusiasma y desafía. Es en ese ámbito que queremos detenernos en nuestra corriente de coronación y descubrir, cuáles son los valores que se juegan en nuestro empeño en coronar a María.

LA FAMILIA UN TERUÑO DE VALORES, UNA TIERRA CALIDA
Hoy está muy en boga la educación en valores. En escuelas y colegios se hacen intentos para alcanzar esta meta en niños y jóvenes. No olvidemos que la primera escuela en donde se educan los niños en la adquisición de estos valores es la familia. El Padre Kentenich le dice a un grupo de matrimonios lo siguiente:
«Lo que dice el “cántico al terruño”, todo eso quiere obrar la Virgen en sus hogares ¿qué es eso? Un reino de amor, un reino de pureza, un reino de libertad, un reino de alegría. Todo esto debe hacerse realidad en la familia. Nuestros hijos también deben encontrar toda clase de alegrías en sus hogares, alegrías de acuerdo a su edad y no estar continuamente en la calle. No nos dejemos quitar lo más valioso que tenemos como familia, no dejemos la educación de nuestros hijos en manos del Estado, en manos de la Iglesia. No, no, el verdadero lugar, la fuente original de la educación, puedo decir también el seminario original, eso tiene que ser la familia» Nuestras familias deben ser un reino, donde gobierne y conduzca María la “mujer experta en familia”. Por eso hemos de acudir con fe a nuestro santuario y pedirle que Ella nos eduque a nosotros como padre y madre según sus rasgos y que nos ayude a educar a nuestros hijos y conducirlos según la voluntad y el querer de Dios. El Padre Kentenich dice:
«María desde sus santuarios quiere edificar un mundo totalmente nuevo, un reino nuevo, un reino del Padre, es más, andando el tiempo quiere transformar a todo el mundo, a toda la Iglesia en un reino grande y universal.” “¿Cuales son las estrellas, los valores que marcan este reinado? Para conocerlas basta abrir el “Hacia el Padre” y meditar el Cántico al Terruño. En el se habla de un reino de amor, pureza, alegría, libertad, verdad, justicia, coraje para la lucha y confianza en la victoria. He aquí el reino ideal.»

1. Leamos y meditemos el cántico al Terruño
El cántico al terruño es la medida de nuestro actuar en la formación del Reino de Dios.

2. La familia debe volver a ser productora de valores
!No basta gritar “valores, valores”! Hacen falta algunas estrategias. La familia debe volver a ser productora de valores no dócil consumidora de lo que el mundo propone. La mayoría de las veces eso significa oponerse decididamente, críticamente, con claridad. La sociedad actual impone sus “valores” con astucia, potencia y una táctica asfixiante y envolvente. Para oponerse a un sistema fuerte, hace falta un sistema aún más fuerte. Los padres deben poseer un sistema de valores jerárquico, sólido y estructurado. Solo así pueden dotar a los hijos de una verdadera armadura, defensiva y ofensiva. Los valores deben ser como las cerezas: la una jala a la otra. El valor fundamental que una familia elige “jala” consigo inevitablemente una serie de otros valores, hasta formar una especie de racimo o estructura. Por ejemplo, si se escoge como valor fundamental la dignidad de la persona, por ser imagen de Dios Creador, se criarán” juntos paz, vida y también ecología, quienes a su vez producirán valores instrumentales necesarios como libertad, responsabilidad, solidaridad, justicia, interioridad que tendrán como consecuencia naturales actitudes cotidianas muy concretas: amistad, bondad, comprensión, cortesía, fortaleza, fidelidad, obediencia, optimismo, pudor, sacrificio, deporte, estudio etc.
Los valores deben tener nombre y apellido, es decir, que deben ser de alguna manera medidles. Los padres deben expresar claramente lo que esperan de los hijos en las diversas circunstancias
Tales valores deben ser “enseñados”. El mundo enseña con mucha claridad la filosofía del vencedor, la filosofía del “todo y enseguida”, el culto al cuerpo, el placer como medida de todo, la violencia, la competitividad, la riqueza, etc.
Los valores nacen del contacto. Un niño agarrado al cuello de su mama, con lagrimas en los ojos ante la puerta del kinder gritaba: “no me lleves allá mamá, no me lleves, yo quiero estar contigo”. El niño tenía razón. Por desgracia, nuestra manera de vivir aleja a los padres de los hijos, precisamente en los años más importantes para un normal aprendizaje de los valores familiares. Es importante aprovechar todos los momentos posibles para recuperar. Hagan y construyan cosas juntos: la cocina, el jardín. Coman juntos lo más a menudo posible. Encuentren momentos para intercambios e intimidad. Toda ocasión es buena para conocerse mejor. Miren y comenten juntos algún programa de televisión. Encuentren momentos de paz, en que televisión, música, juegos ruidosos se suspendan para dejar espacio a la lectura, reflexión, a la oración.
Los padres deben ofrecer a los hijos unos patrones. Los valores son nociones abstractas, mientras que los patrones concretos, visibles, son fascinantes y convincentes. Los primeros modelos, por supuesto, son los propios padres. Además, las personas que los padres demuestran admirar y estimar, se convierten generalmente en modelos para los hijos
PROPOSITO: Trabajamos en resolver estas preguntas para seguirle construyendo la corona a MARIA
*Cuáles son los valores más importantes a cuidar en nuestra familia?
*Cómo hacer que esta coronación ¿cale hondo en nuestra sociedad y en nuestro país, y en nuestra parroquia?

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