Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Rincón de la Virgen de Schoenstatt

TALLER No. 4 DE CORONACIÓN

April 27 de 2013

Darle el título de Reina a María es decirle que Ella disponga de nuestras vidas, que Ella nos enseñe el camino hacia el corazón de su Hijo y con Él hacia el Padre Eterno. Porque así es María, su posición dentro del plan objetivo de la Redención es guiarnos hacia un encuentro profundo con el Dios de la vida y de la historia.

Esta convicción de que María es un camino especialísimo para ir a Dios, nos ha regalado el Fundador, él mismo nos dice: «Desde un comienzo tuvimos la convicción llena de fe, de la posición especiadísima de María en el plan de la salvación. Esta convicción fue creciendo año a año a través de la experiencia religiosa y la observación de los hechos tanto en nosotros mismos como en otros. Nuestra convicción obtuvo una confirmación excelente en las importantes declaraciones oficiales de los Papas».

El P. Kentenich afirmará la bi-unidad de Cristo y María, la cual plásticamente la vemos representada en la cruz de la Unidad, cruz que está presente en la mayoría de nuestros Santuarios. Esta hermosa manera de pensar y sentir que María participa activamente con Jesús en ayudarnos a ahondar en el misterio de Dios lo hemos experimentado en Schoenstatt. El mismo Padre nos dice: «La Sma. Virgen ha revelado sus glorias desde el Santuario y nos ha introducido en forma eminente en sus misterios». Nosotros experimentamos vitalmente que Ella es Reina, por eso afirmamos también que quién no está incorporado a una atmósfera mariana, quien no lleva una vida mariana, le será más difícil alcanzar esta clase de fe.

1. La oración en el “cántico al terruño”

¿ Conoces aquella tierra abundante y pura,
reflejo de la Belleza eterna:
donde las almas nobles y fuertes
se desposan con el Cordero de Dios;
donde ojos transparentes irradian calor
y manos bondadosas alivian los dolores;
donde esas manos sin mancha
continuamente se juntan en oración
para conjurar los poderes demoníacos?

2. De la vida del Padre Kentenich

Mis manos deben aprender a juntarse, aprender a rezar... ! De este modo me entrego totalmente, al igual que la Mater, a Cristo y su Obra de Salvación. Mi preocupación es siempre la preocupación del Salvador y la preocupación por aquellos que pertenecen al Señor, o por lo menos de aquellos que podrían pertenecerle”. Un sacerdote que lo conoció dijo de él: “La impresión más fuerte fue la de estar delante de un hombre que vive enteramente en Dios, en el mundo sobrenatural. Yo nunca había escuchado hablar de Dios como él lo hizo. El Dios vivo era para él una realidad tan cercana que uno sentía el impacto de la presencia real de Dios en un hombre y a través de su persona. En este sentido, en una conferencia que dio a la Familia en Schoenstatt.

3. María Reina de la oración

La Santísima Virgen no solo recibió en su interior la Palabra de Dios y la conservó, sino que además la elaboró constantemente; lo hizo en oración y en oración reflexionó sobre ella y la meditó.

Esta es propiamente la posición fundamental de la Sma. Virgen frente a la Palabra de Dios y frente a Dios mismo: estar siempre en actitud orante.( en la anunciación, en las bodas de canaa, y en el cenáculo con los apóstoles)

5. Mi familia, un reino de oración

¿Qué es la oración? Es una conversación personal con Dios. Condición para que se esa conversación, es la experiencia de Dios como un Tu cercano a mi vida, tan real como tener a alguien querido ante mi. Es hermoso cuando podemos experimentar la cercanía de Dios, de la Mater, de tal modo que sencillamente compartamos con ellos, en oración, todo lo que nos pasa en el día, todo lo que llevamos en el corazón.

Recordemos que la oración en familia es la llave que abre el día y la que lo cierra por la noche, resuelve del modo más sencillo todas las disonancias, descarga tensiones, purifica la atmósfera de la casa, santifica la paz del hogar y reviste al padre de familia con dignidad sacerdotal”.

Luces y sombras de nuestra época

“Últimamente se ha puesto de moda la palabra “oración” y muchos creen que oran, porque escuchan música todas las mañanas, encienden un popotillo de incienso y se ponen en ciertas posturas para entrar en contacto con el “cosmos”.

Estas técnicas traídas de Oriente, nada tienen que ver con la oración cristiana, pues no buscan una comunicación con Dios, sino solamente el placer “de sentirse bien”.

El yoga, de origen hindú, es el ejercicio que practican algunas religiones orientales, como el budismo, por ejemplo, para lograr la contemplación. Esta consiste en la pérdida de la conciencia para identificarse con lo que ellos llaman el ser universal (Ishuara). Nadie va al polo norte a tomar el sol, sino que se dirige a Acapulco o a la Costa del sol.

La verdadera oración es un contacto personal ( de persona a Persona) con Dios y no requiere de posturas, olores o sonidos especiales. La oración es mirar a Dios, dejando que El te mire. Es hablar con Dios y escucharlo silenciosamente.

Propósito Trabajamos en familia estas preguntas

¿Cómo rezamos, individual o como familia?

¿En qué momentos, qué gestos, formas tenemos para hacer oración?

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N° 133 del 18 de octubre al 18 de diciembre de 2017

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