Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá
parroquia san maximiliano kolbe

Reseña Historica

El año de 1968 lo recordaremos los católicos como el año en que, por primera vez, pisó suelo colombiano un sucesor de Pedro, el Papa Pablo VI. La presencia del Vicario de Cristo atrajo multitudes, pero también hizo llegar con claridad a nuestro continente que el Concilio era una apuesta de la Iglesia por su renovación, por su apertura al mundo, y que el Papa venía a confirmar en la fe a sus hermanos y a invitarnos a hacer un camino de anuncio fiel del evangelio.

En el norte de Bogotá, que apenas estaba en desarrollo, la caja de vivienda militar inició la construcción de casas destinadas como vivienda para oficiales de las fuerzas armadas y de policía. Así se daría igualmente inicio a la conformación de una comunidad católica que sería el germen de nuestra parroquia de San Maximiliano y que, con la ayuda y trabajo de tantas personas, llega a la celebración de sus 25 años.

Aunque la parroquia fue erigida canónicamente el 13 de abril de 1986 mediante decreto No. del entonces Arzobispo de Bogotá, el Cardenal Mario Revollo Bravo, fue la acción de personas concretas la que hizo posible que este barrio, Tierralinda, y barrios circunvecinos pudieran recibir la asistencia y ayuda de sacerdotes que ayudaron en la conformación de nuestra parroquia.

Como la historia la escribimos nosotros, los seres concretos de carne y hueso, hemos querido que la descripción de los inicios de la vida parroquial esté precisamente contada por sus protagonistas. Por eso encontrarán historias de personas que, desde el comienzo o durante su desarrollo, estuvieron o siguen presentes en la edificación de esta comunidad de fe.

testimonio

Testimonios

Cecilia de Aldana

Cuando se iniciaron las obras no existían todavía los edificios. Esto fue en el año l972 aproximadamente.

Anterior a esto La Vivienda Militar nos había hecho concesión de un lote cuya área no recuerdo, se trabajó mucho para recolectar los dineros para dar comienzo a la obra. Tuve la fortuna de pertenecer a esta Junta Pro templo. En ese entonces Monseñor Gutiérrez Pabón nos colaboró mucho celebrando Misas por esa intención y dándonos ánimo para seguir adelante.

Fue entonces cuando a mi esposo lo nombraron en comisión de estudios en España, cuando regresé ya habían comenzado, se pensaba construir una iglesia muy grande, y el dinero recaudado se fue en los cimientos. Pasó un tiempo y ya se cambió la junta, hubo un receso y en este ir y venir pasaron dos años, plazo que la Vivienda había dado para construir. De manera que allí se empezaron a levantar los edificios, exactamente en la calle 127 C carrera 50.

Posteriormente las señoras volvieron a emprender la lucha, se nombró nuevamente junta, pero estaban ya cansadas de tanto insistir ante la Caja de Vivienda, que siempre les prometía la donación de un nuevo lote, pero la verdad es que nunca cumplieron. Estaba entonces de Gerente el General del Ejercito Valderrama Gil. Supe que las señoras de la urbanización estaban promoviendo una actuación que iba en contra de la ley, como era coger el lote que ahora tenemos, cercarlo en la noche a la fuerza. Tenían listas las señoras, los obreros, las herramientas y el dinero para pagar el trabajo.

Con el Departamento de Bienes Inmuebles del Distrito, siendo su director un doctor Burgos, retomé este proyecto. Para lograrlo fueron innumerables las visitas, luego conseguir los planos, estos fueron elaborados por un arquitecto Llano, pero lo más dispendioso era lo que este Departamento exigía para hacer efectiva la entrega. Había que limpiar totalmente el área adyacente, allí se había construido una cancha de futbol para dividir el barrio Tierra Linda del barrio Prado Veraniego y cuya gradería se había elaborado con toda la tierra que se había hasta ese momento acumulado con la construcción de las dos y media etapas que en ese entonces había en la urbanización

Por fortuna estaba en construcción el Club Militar de Golf en Sopó y era entonces uno de los encargados el General de la Policía Manuel Salinas C. y con el conseguí el permiso para llevar a ese lugar la tierra. Mi esposo consiguió las volquetas con el Ejercito unas y otras con la Policía, pues fueron mucho los viajes que de allí a Sopo se realizaron. Mi esposo en ese entonces Coronel Alfonso Aldana Herrera entró de lleno a colaborarme, pues hasta ese momento yo estaba absolutamente sola, no pedía ayuda de nadie pues me daba más resultado hacerlo así porque estas gestiones me ocupaban casi todos los días de tiempo completo .A todas las Fuerzas Armadas le pedimos colaboración con maquinaria y personal al que había que darle el desayuno y almuerzo, labor que adelantaba en mi casa.

Con un ingeniero de suelos amigo conseguimos el estudio de este, se procedió a construir una placa flotante, con recebo que nos obsequió el Distrito, había que pisar este material muy bien, para que quedara anti sismos según el criterio del ingeniero. Posteriormente el IDU nos obsequió el recebo que tenía que ser especial y así se dio comienzo a la obra.

Cuando ya me entregaron el lote, conseguimos un ingeniero de suelos, se iniciaron las obras del subsuelo, se hizo una capa flotante bien compacta, El IDU nos obsequió la arena pero naturalmente había que recogerla en la cantera y poner las volquetas que me prestaron en la Policía.

De esta manera se iniciaron las obras, se nombró nueva Junta y con ayuda de la comunidad se dio comienzo a la obra. Todos los domingos se recogía al Párroco del Batán, el Padre Daniel Ferreira, quien nos celebraba la Santa Misa al medio día. Poco a poco todos tomamos conciencia del compromiso con Nuestro Padre Celestial y cada colaboración por pequeña que esta fuera, se hacía con un inmenso amor.

A partir de ese momento se procedió a nombrar nueva junta, se comenzaron las actividades para recoger fondos como bazares, bingos, mini tecas, para esto en esa época mi casa se estaba remodelando y la prestábamos pues sabíamos que como eran jovencitos los que asistían, no había problemas si dañaban el piso o las paredes, a la salida de misa se vendían siempre empanadas y otros comestibles, y así hasta las actividades que el Padre ya conoce.

Para nosotros fue una oportunidad que Nuestro Señor y la Santísima Virgen María nos brindaron para poder ayudar en la construcción de esta para nosotros y para todos querida Parroquia.

Evelina Vargas de Garcia

El 4 de febrero de 1974, tuvimos la fortuna de pasarnos a esta casa de Tierra Linda, dada a mi esposo, Teniente Coronel Raul Garcia Mejía, por la Vivienda Militar. Y digo dicha, porque, llegamos a hacer parte de esta bellísima comunidad.

Sinembargo, nunca imaginé lo que la Divina Providencia, tenía guardado para mi, especialmente, es decir, poder terminar el Templo.

Cuando nos instalamos formalmente, comenzamos a oír los comentarios sobre la Capilla que estaban haciendo para esta comunidad.

Nos informamos, también, sobre las distintas Juntas Pro-Templo que habían existido. Igualmente, todas las cosas que se hacían para consolidar esta obra.

Al correr de los años; tuve la oportunidad de pertenecer a la Junta que presidía Cecilia de Aldana. La colaboración del Barrio era muy buena y entusiasta, no se porque motivo no pude seguir en esa Junta.

En el año 1981, en agosto, nos ausentamos de Bogotá, junto con mi esposo, hasta el año 1982 del mismo mes, porque estuvimos en la Guajira, por motivo del nombramiento de mi esposo como Gobernador del mismo Departamento.

Aproximadamente en el mes de noviembre de ese mismo año, las señoras Ada Gafaro de Ramirez y Elvira Avila de Guerrero, me propusieron, a mi Evelina, la idea de aceptar la Presidencia de la Junta Protemplo, para regir los destinos de dicha Capilla, porque estaba acéfala.

Creo que, no lo pensé; y acepté; primero, porque entendí el mensaje, de mi Divino Señor; y pensé he sido escogida para tan hermoso fin acabando de llegar de la Guajira en donde gracias a Él, pude desempeñar mi papel de Primera Dama del Departamento.

Segundo, porque podía con su gran ayuda, sacar adelante tan hermoso proyecto.

Inmediatamente comenzamos a trabajar y se conformó la plancha así:

PRESIDENTE: EVELINA VARGAS DE GARCIA

VICEPRESIDENTE: ADA GAFARO DE RAMIREZ

FISCAL: ALVARO PRIETO

SECRETARIA: BLANCA DE CORAL

TESORERA: ELVIRA AVILA DE GUERRERO

VOCALES: IRMA GUTIERREZ DE RODRIGUEZ,

MERCEDES DE SÁNCHEZ y ALBA LÓPEZ DE AMADO< (q.e.p.d.)

Por intermedio de Mireya de Duarte, el Dr. Gustavo Rodríguez Vargas, envió el cuadro de la Virgen de Chestocowa, desde París. Mireya, también, envió las imágenes del Vía-Crusis, y, la enmarcación la pagó la Señora Cecilia de Salamanca. Todos nuestros trabajos lo hacía el Señor Motta, pagándole a buen precio para colaborar con la Junta.

La Familia Galvis, donó la Pila Bautismal. El Mayor Maya Orbegozo, regaló las pilitas que se encuentran en las columnas, para el agua bendita personal. El Coronel Raúl García Mejía, donó las ventanas, puertas y vidrios de la Capilla. La Familia Farfán donó todo el mármol que se halla en el Altar, al igual que las campanas de la misma. Las distintas familias de Tierralinda, regaló las bancas, en su mayoría porque el resto, las compró la Junta Protemplo. La señora Zoila de López, donó los candelabros dorados, lo mismo que la señora Mercedes de Sánchez donó 2 floreros grandes de cobre. Mireya de Duarte también regaló un pesebre en porcelana Yadró que lo trajo de París. No recuerdo ahora quién nos regaló un Divino Niño grande. Se reforzaron las columnas de la Capilla. Se alfombró toda la parte del Altar. En fin, y muchas cosas más. Ah! El Cristo que se encuentra en la pared del Altar, lo regaló la señora Margarita de Figueroa. La familia Baldeblanquez regaló todas las baldosas para la Capilla.

También se hicieron bazares, conciertos con la Policía, rifas, serenata, con mariachis del Ejército y muchísimas cosas más; lo mismo que muchas personas importantes hicieron presentaciones.

Una noche antes de la Celebración de una Misa para todos los difuntos, no recuerdo la fecha, se presentó como nombrado Párroco para la Capilla el Rvdo. Padre León; pero la hicimos porque él no tuvo inconveniente.

El Padre León, le solicitó a la Junta permiso para ponerle el nombre de San Maximiliano Kolbe a la Capilla, porque le teníamos el nombre de la Virgen Chestocowa, pero ya existía así, una Iglesia. No tuvimos ningún inconveniente para ello.

Así mismo el Padre de esa época en Cristo Maestro, nos solicitó que, se convirtiera en Parroquia la Capilla. Tampoco tuvimos ningún inconveniente.

A Él le entregué yo, Evelina, las llaves de la Parroquia.

Y el día, que no recuerdo cuando fue, en el mes de Agosto de 1985 se le entregó la Parroquia a la Curia, representada en ese momento, por Monseñor Teófilo Tovar.