Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá
mision

Introducción

Los obispos, reunidos en la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe, aprobaron por unanimidad la realización de una Misión Continental, cuya finalidad será socializar la riqueza, enseñanzas, orientaciones y prioridades de dicha Conferencia.

¿Qué es la misión Continental?

La Misión Continental es un tiempo de gracia para la Iglesia que peregrina en América Latina y el Caribe, un tiempo para tomar conciencia de su auténtica vocación cristiana. Es una Misión permanente, única y variada, que expresa la voluntad de la Iglesia de ser discípula y misionera de Cristo para transmitir a los demás la alegría de la fe en el actual proceso de cambio que vive la sociedad en general.

¿Quienes deben realizar la Misión?

La Misión Continental tendrá como protagonista al Espíritu Santo (cf. Redemptoris Missio, 21) presente en las Conferencias Episcopales y en las Iglesias locales vivas, que tendrán la tarea de proyectar, impulsar y ejecutar dicha Misión. Esta tendrá frutos en la medida en que sea llevada a cabo por una Iglesia unida, en comunión y corresponsabilidad con todos los miembros del Pueblo de Dios. La comunión es particularmente importante entre los miembros del clero: obispos y presbíteros de una misma conferencia episcopal y diócesis. Los obispos, presbíteros, diáconos, religiosos, religiosas, consagrados, consagradas, jóvenes, laicos y laicas son agentes de la Misión, quienes han de vivir una profunda espiritualidad misionera. Los agentes han de contar además con una cualificada formación teológica y misionológica, a adquirirse en los Centros o Institutos especializados ya existentes o en Centros nuevos a ser creados.

La Misión cuenta con el apoyo decisivo de los laicos, llamados a vivir la vocación universal a la santidad y a la misión (cf. Redemptoris Missio, 90) en sus propios ámbitos de familia, relaciones interpersonales, trabajo… En este sentido, la participación de los movimientos eclesiales y de las asociaciones laicales, con el dinamismo e ímpetu propios, es fundamental para el éxito de la Misión Continental.

La Misión exige renovar las estructuras pastorales de las diócesis, parroquias, comunidades eclesiales de base, pequeñas comunidades, en perspectiva misionera.

¿A quién está destinada esta Misión?

  • Desde la realidad social y cultural de los pueblos de América Latina y el Caribe y teniendo presente las experiencias misioneras ya realizadas en el continente.
  • Con una fuerte impronta bíblica, centrada en la Palabra de Dios, en el anuncio de Jesucristo y en una Liturgia y celebraciones que incorporan la riqueza de la religiosidad popular.
  • Desde una espiritualidad misionaria, manifestada en la gratuidad, osadía, creatividad, audacia (parresía) y con la ternura y misericordia expresadas en la devoción mariana.
  • Con actitudes evangélicas de respeto personal y acercamiento capilar a los demás en la práctica de un diálogo que suscite atracción por el evangelio de Jesucristo.
  • Sin fanatismos, proselitismos ni imposiciones, sino con la mística del propio testimonio de vida.
  • A través de estructuras pastorales mínimas, pero renovadas. Aprovechar, si se ve conveniente, la creación de nuevos ministerios específicamente misioneros, como el de "visitador misionero".
  • En el espíritu de comunión, que comprende también el aspecto económico.
  • Usando los medios de comunicación social y las nuevas tecnologías de información.
  • Con el protagonismo directo y programas claros de las Conferencias Episcopales y la animación permanente del CELAM.

¿Para qué la Misión Continental?

  • Para crecer en el seguimiento y discipulado de Cristo en dimensión ecuménica.
  • Para que muchos descubran la persona de Cristo y su proyecto presente en la Iglesia.
  • Para transformar la parroquia y toda la Iglesia en una red de pequeñas comunidades.
  • Para fortalecer las raíces evangélicas de la fe y la conciencia misionera de la Iglesia.
  • Para crear escuelas de evangelización, formar comunidades y atraer a los cristianos.
  • Para pasar de una Iglesia sacramentalización a una Iglesia formadora en la fe.
  • Para responder a la sed de Dios que buscan muchos hombres y mujeres del continente.

¿Cómo realizamos en la parroquia la misión permanente?

El proceso de misión permanente, como proceso evangelizador que pretende llegar a todos los miembros de la parroquia, ha tenido sus comienzos en el proceso de la nueva evangelización, que completa nueve años de iniciado en la parroquia.

Porque la misión implica una profunda revisión del modo como se está realizando el primer anuncio y cómo se está renovando desde ahí la vida cristiana y las mismas estructuras parroquiales, el proceso de nueva evangelización ha traído a la parroquia aires de renovación, que se expresan en una presencia y acción de los laicos cada vez más comprometida con el testimonio misionero. Igualmente, la misión en la parroquia ha tenido ya dos iniciativas que, teniendo en cuenta la metodología que propone el SINE, ha realizado ya dos misiones sectoriales, que han llevado a una mayor conciencia de que el trabajo de ir a los alejados es no solamente un asunto de acciones puntuales, sino un ejercicio permanente, que pueda generar procesos de anuncio, de cercanía a las realidades de la vida parroquial.

En diciembre del 2009 se realizó este último esfuerzo misionero, que, sin embargo, necesita ser perfeccionado en cuanto a su continuidad y que tiene que ir abarcando más y más espacios de acción misionera explícita.

La parroquia se propone seguir en el trabajo emprendido, involucrando a los ya evangelizados y proponiéndose un crecimiento mayor y mejor organizado en el trabajo misionero. Para ello, igualmente, se propone seguir con:

  • Trabajo por equipos misioneros en visiteo integral permanente.
  • Capacitación de misioneros para la realización de la misión permanente.
  • Campaña de oración que comprometa más a la comunidad, especialmente los ya evangelizados, en la súplica al Señor por la eficacia de la tarea evangelizadora.
  • Consolidación del comité parroquial para la misión permanente, que en comunión con toda la Zona Pastoral y la Arquidiócesis, promueva la planeación y realización de la tarea de la misión permanente.