Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Buenas Noticias - Boletín Parroquial

October 19 de 2014 y October 26 de 2014

DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO

EDITORIAL

Cuidarse de los hipócritas y aduladores: Papa Francisco

Un cristiano no utiliza un "lenguaje educado socialmente", con tendencia a la hipocresía, sino que se vuelve portavoz de la verdad del evangelio con la misma transparencia de los niños. Esta fue la enseñanza que el Papa Francisco ofreció en la homilía de la misa celebrada en la Casa Santa Marta.

La hipocresía que mata El idioma preferido de los corruptos es la hipocresía. La escena evangélica del tributo al César, y la aplicación sutil de los fariseos y de los herodianos a Cristo sobre la legitimidad de aquel tributo, le permitió a Francisco elaborar una reflexión en estrecha continuidad con la homilía de ayer. La intención con la que se acercan a Jesús, dice, es aquella de hacerle "caer en la trampa." Su pregunta de si es lícito o no pagar impuestos al César se coloca --subraya el Papa -- "con palabras suaves y hermosas, con palabras muy dulces."

"Tratan, añade, de mostrarse como amigos". Pero todo es falso. Porque, dijo Francisco, "ellos no aman la verdad", sino solo a sí mismos ", y así tratan de engañar, de involucrar a los demás en su engaño, en su mentira. Tienen un corazón mentiroso, no pueden decir la verdad": "Es el lenguaje de la corrupción, de la hipocresía. Y cuando Jesús habla a sus discípulos, dice: "Que su hablar sea: '¡Sí, sí! ¡No, no!'. La hipocresía no es un lenguaje de la verdad, porque la verdad nunca va sola. ¡Nunca! ¡Siempre va con el amor! No hay verdad sin amor. El amor es la primera verdad. Si no hay amor, no hay verdad. Estos quieren una verdad esclava de sus propios intereses. Hay un amor, podemos decirlo: pero es el amor de sí mismo, el amor a sí mismos. Aquella idolatría narcisista que les lleva a traicionar a los demás, les lleva a abusar de la confianza".

Lo que parece un "lenguaje persuasivo", insistió el Papa Francisco, lleva más bien "al error, a la mentira". Y, en el límite de la ironía, los que hoy se acercan a Jesús y "parecen tan amables en el lenguaje, son los mismos que irán la noche del jueves, para llevarlo al Huerto de los Olivos, y el viernes lo llevarán a Pilato". En cambio, Jesús pide exactamente lo contrario a los que le siguen, un lenguaje de "sí, sí, no, no", una "palabra de verdad y con amor". "Y la humildad que Jesús quiere que tengamos no tiene nada de esta adulación, con este estilo endulzado de avanzar. ¡Nada! La mansedumbre es simple, es como la de un niño. Y un niño no es hipócrita, porque no es corrupto. Cuando Jesús nos dice: "Sea vuestra palabra '¡Sí, sí! No, no! Con alma de niños, dice lo contrario del hablar de éstos". La última consideración es aquella "cierta debilidad interior", estimulada por la "vanidad", por la que, constata el Papa Francisco, "nos gusta que digan cosas buenas sobre nosotros". Esto "lo saben los corruptos" y "con este lenguaje tratan de debilitarnos".

Pensemos bien hoy: ¿Cuál es nuestro lenguaje? ¿Hablamos con verdad, con amor, o hablamos un poco con el lenguaje social del ser corteses, incluso para decir cosas buenas, pero que no sentimos? ¡Hermanos, que nuestro hablar sea evangélico! Luego, estos hipócritas que comienzan con la lisonja, la adulación, y todo esto, terminan buscando testigos falsos para acusar a los que habían halagado. Pidamos hoy al Señor que nuestra conversación sea el hablar de los sencillos, el hablar de un niño, el hablar de los hijos de Dios, hablar con verdad sobre el amor".

Los hombres que vieron a Dios

En una aldea vivían dos hombres que continuamente se peleaban y no podían vivir sin ofenderse el uno al otro. A cada rato, por cualquier motivo, surgía una pelea. La vida se hacía insoportable para los dos, pero también para todo el barrio. Un día, algunos ancianos le dijeron a uno de los dos: "La única solución es que tú vayas a encontrarte con Dios". "De acuerdo,- contestó el hombre - pero ¿dónde?. "Basta que tú subas allá arriba, a la cumbre de la montaña, para encontrarte con Dios.

Después de algunos días de camino difícil y fatigoso, aquel hombre llegó a la cumbre de la montaña. Dios lo estaba esperando allá, arriba. El hombre cuando vio a Dios no quería creer. Se frotó los ojos para ver mejor. Pero, no había alguna duda. Dios tenía el rostro de su vecino tan antipático e intratable. Lo que Dios le dijo, nadie lo sabe, pero cuando volvió a su pueblo ya no era el mismo hombre que antes. Sin embargo, no obstante su amabilidad y deseo de reconciliación, todo seguía casi como antes porque el vecino inventaba continuamente nuevos pretextos para discutir y pelear.

Los ancianos se dijeron entonces: "Es necesario que también el otro vaya a ver a Dios". Lograron convencerlo y también el vecino partió por la montaña para ver a Dios. Y allá arriba también él descubrió que Dios tenía el rostro de su, tan odiado, vecino. Desde aquel día todo ha cambiado y la paz reinó en aquel barrio...

Es en verdad un gran acto de fe creer de veras que nuestros hermanos, también los más difíciles, son imagen del mismo Dios. Pero bastaría creer esto para que el mundo caminara en paz. Hay que creer sin ver y creer aún cuando el rostro de Dios esté cubierto de barro y de lodo mal oliente. Si hubiéramos tirado un puñado de piedras preciosas en un chiquero y los chanchos las hubieran pisado y cubiertas de fango, no por eso dejarían de ser perlas preciosas.. Así es el rostro de nuestros hermanos que, aunque ensuciados por el pecado, son siempre imagen y semejanza de Dios. Hay que creer que detrás de unas apariencias feas y antipáticas está escondido el mismo rostro del Hijo de Dios.

EL EVANGELIO DEL DOMINGO EN CASA

AVISOS DE NUESTRA PARROQUIA

El próximo domingo 26 iniciamos la preparación a la Navidad con los nueve domingos en la celebraciones Eucarísticas, los invitamos a abrir el corazón para recibir a Jesús.

Miercoles 22: Reunión de matrimonios de Schoenstatt a las 7pm.

Sábado 25: Se invita a todas las parejas que celebran su aniversario en el mes de Octubre, a la Eucarístia de acción de gracias a las 5pm.

Martes 21 de octubre: celebramos la fiesta de Santa Laura Montoya

Miércoles 22 de octubre: recordamos a San Juan Pablo II

NUEVO TEMPLO

Su Párroco Daniel Saldarriaga Molina, agradece a la Comunidad de San Maxilimiano Kolbe la gran colaboración al fondo de ahorro para la construcción del Nuevo Templo.

Si quiere apoyar la obra del templo, puede consignar su ayuda en las cuentas:

Gracias por apoyar la obra del templo, puedes consignar tu donación en las siguientes cuentas: o a nombre de la Parroquia San Maximiliano Kolbe.

BBVA: Cuenta de ahorro 540116134

Davivienda: Cuenta de ahorro 480900003256

El recibo de la consignación lo puede llevar al despacho parroquial o en la alcancía del Templo para llevar el control de estas ayudas. "Dios que ve en lo escondido, los recompensará"


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