Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Buenas Noticias - Boletín Parroquial

July 20 de 2014 y July 27 de 2014

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

EDITORIAL

La caridad - virtud teologal - en las Catequesis de Juan Pablo II

“«Si alguno dice: "Amo a Dios", y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve. Y hemos recibido de Él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano» (1 Jn 4, 20-21). La virtud teologal de la caridad, de la que hablamos en la catequesis anterior (1) se expresa en dos direcciones: hacia Dios y hacia el prójimo.

En ambos aspectos es fruto del dinamismo de la vida de la Trinidad en nuestro interior. En efecto, la caridad tiene su fuente en el Padre, se revela plenamente en la Pascua del Hijo, crucificado y resucitado, y es infundida en nosotros por el Espíritu Santo. En ella Dios nos hace partícipes de su mismo amor. Quien ama de verdad con el amor de Dios, amará también al hermano como él lo ama. Aquí radica la gran novedad del cristianismo: no puede amar a Dios quien no ama a sus hermanos, creando con ellos una íntima y perseverante comunión de amor” “«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Como yo os he amado, así también amaos los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros» (Jn 13, 34-35)”…. Solo quien practica ambos mandamientos, (*) está cerca del reino de Dios, como dice Jesús respondiendo al escriba que le había hecho la pregunta (cf. Mc 12, 28-34).”

) “La caridad constituye la esencia del «mandamiento» nuevo que enseñó Jesús. En efecto, la caridad es el alma de todos los mandamientos, cuya observancia es ulteriormente reafirmada, más aún, se convierte en la demostración evidente del amor a Dios: «En esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos» (1 Jn 5, 3). Este amor, que es a la vez amor a Jesús, representa la condición para ser amados por el Padre: «El que recibe mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él» (Jn 14, 21)” (Audiencia 13 de octubre 1999) “La fe, la esperanza y la caridad son como tres estrellas que brillan en el cielo de nuestra vida espiritual para guiarnos hacia Dios. Son, por excelencia, las virtudes "teologales": nos ponen en comunión con Dios y nos llevan a Él. Forman un tríptico que tiene su vértice en la caridad, el ágape, que canta de forma excelsa San Pablo en un himno de la primera carta a los Corintios. Ese himno concluye con la siguiente declaración: "Ahora permanecen estas tres cosas: la fe, la esperanza y la caridad, pero la más excelente de ellas es la caridad" (1 Co 13, 13)”

(*) 2055 "Cuando le hacen la pregunta: ‘¿Cuál es el mandamiento mayor de la Ley?’ (Mt 22, 36), Jesús responde: ‘Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas’ (Mt 22, 37-40; cf Dt 6, 5; Lv 19, 18). El Decálogo debe ser interpretado a la luz de este doble y único mandamiento de la caridad, plenitud de la Ley". (Audiencia del 22 de noviembre 2000)

Llenarse de Dios

Un sabio japonés, conocido por la sabiduría de sus doctrinas recibió la visita de un profesor universitario que había ido a verlo para preguntarle sobre su pensamiento. El sabio sirvió el té: llenó la taza de su huésped y después continuó echando, con expresión serena y sonriente. El profesor miró desbordarse el té, tan estupefacto, que no lograba explicarse una distracción tan contraria a las normas de la buena crianza; pero, a un cierto punto, no pudo contenerse más: “¡Está llena! ¡Ya no cabe más!

“Como esta taza”, dijo el sabio imperturbable, “tú estás lleno de tu cultura, de tus opiniones y conjeturas eruditas y complejas: ¿cómo puedo hablarte de mi doctrina, que sólo es comprensible a los ánimos sencillos y abiertos, si antes no vacías la taza. (Cuento japonés) "¡Está llena! ¡Ya no cabe más!". La humildad de corazón es una actitud indispensable para que Dios pueda entrar en el corazón humano. "Dios resiste a los soberbios y a los humildes, en cambio, les da su gracia" (St 4,6). La persona que abre su ser al Señor, lo reconoce como único dueño y dador de vida, fuente de todo lo bueno, santo y perfecto. Es el Dios que obra conforme a su beneplácito (Flp 2,13). Dios es el Dios de los humildes. Sólo los humildes pueden llegar hasta El en actitud de escucha. "Escuche quien quiera escuchar"(Ez 3, 27). "Quien tenga oídos entienda" (Mt 13,9). Dios nos habla de mil modos y maneras, pero nos habla, sobre todo, y una vez por todas, en Cristo. "Este es mi Hijo predilecto, en el cual me complazco. Escúchenlo" (Mt 17, 5). Escuchar es estar bien alerta, atentos y despiertos.

Dejar ser a Dios, dejarle actuar. Cada cristiano debe dejar que Dios se manifieste libremente, que El sea lo que es: Luz, Fuerza, Salvación... Dios es el primero que toma la iniciativa en la historia de la salvación y El es el que la realiza. El es el principal agente y el principal amante. Dios se entrega del todo y quisiera que el ser humano dejase paso a su obra, que colaborara con El. El papel de la criatura es dejar paso al Creador. La Virgen María representa el modelo perfecto de la persona abierta siempre a Dios, dispuesta a que El haga su voluntad. Ella es la oyente de la Palabra. Está siempre pronta a la escucha y atenta al mensaje que se le da. "Hágase en mí según su palabra" (Lc 1, 38), es su respuesta. Y la Palabra se hizo carne en sus entrañas. María acogió a Dios y le dejó que él actuara, que fuera él mismo. Cristo está a la puerta de cada corazón humano y llama (Ap 3, 20) para que se le abra y él pueda actuar como salvador.

EL EVANGELIO DEL DOMINGO EN CASA

AVISOS DE NUESTRA PARROQUIA

Todos los domingos se celebran bautismos, información en el despacho parroquial.

Recuerden orar por la paz de Colombia en el dia de su Fiesta Patria.

NUEVO TEMPLO

Su Párroco Daniel Saldarriaga Molina, agradece a la Comunidad de San Maxilimiano Kolbe la gran colaboración al fondo de ahorro para la construcción del Nuevo Templo.

Si quiere apoyar la obra del templo, puede consignar su ayuda en las cuentas:

Gracias por apoyar la obra del templo, puedes consignar tu donación en las siguientes cuentas: o a nombre de la Parroquia San Maximiliano Kolbe.

BBVA: Cuenta de ahorro 540116134

Davivienda: Cuenta de ahorro 480900003256

El recibo de la consignación lo puede llevar al despacho parroquial o en la alcancía del Templo para llevar el control de estas ayudas. "Dios que ve en lo escondido, los recompensará"


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