Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Buenas Noticias - Boletín Parroquial

July 06 de 2014 y July 13 de 2014

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO

EDITORIAL

El Papa Francisco en la Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús

Porque Dios no espera pero da, no habla sino actúa. El Santo Padre habla del 'corazón' de Jesús, celebrado en la liturgia. Dios, dijo, “nos da la gracia, la alegría de celebrar en el corazón de su Hijo las grandes obras de su amor. Se puede decir que hoy es la fiesta del amor de Dios en Jesucristo, del amor de Dios por nosotros”. “Hay dos aspectos del amor. Primero, el amor está más en el dar que en el recibir. El segundo: el amor está más en las obras que en las palabras. Cuando decimos que está más en el dar que en el recibir, es porque el amor se comunica: siempre comunica. Y es recibido por el amado. Y cuando decimos que está más en las obras que en las palabras, es porque el amor siempre da la vida, hace crecer”.

Para entender el amor de Dios, el hombre tiene que buscar una dimensión inversamente proporcional a la inmensidad: es la pequeñez, “la pequeñez del corazón”. Moisés, ha indicado el Papa, le explica al pueblo judío que fueron elegidos por Dios porque eran 'el más pequeño de todos los pueblos'. Y Jesús en el evangelio alaba al Padre porque “ha escondido las cosas divinas a los doctos y las ha revelado a los pequeños”. O sea que Dios busca al hombre, con “una relación papá-niño” y lo acaricia y le dice: “Yo estoy contigo”.

“Esta es la ternura del Señor, en su amor; Él nos comunica esto, y nos da la fuerza de su ternura. Pero si nos sentimos fuertes, nunca tendremos la experiencia de la caricia del Señor, las caricias tan bellas del Señor... tan bellas. “No temas, yo estoy contigo y te tomo de la mano...”. Son palabras del Señor que nos hacen sentir aquel misterioso amor que Él tiene por nosotros. Y cuando Jesús habla de sí mismo, nos dice: “Yo soy manso y humilde de corazón”. También Él, el Hijo de Dios se abaja para recibir el amor del Padre”. Otra prueba particular del amor de Dios --indicó el Pontífice-- es que Èl nos ha amado primero, Él se encuentra siempre antes que nosotros, y nos espera.

Y el Papa Francisco, concluye su homilía pidiendo a Dios la gracia “de entrar en este mundo tan misterioso, de anonadarnos y de tener este amor que se comunica, que nos da alegría y nos lleva por el camino de la vida como un niño, de la mano”. “Cuando nosotros llegamos, Él está, cuando lo buscamos, Él nos ha buscado antes. Él siempre esta adelante de nosotros, nos espera para recibirnos en su corazón, en su amor. Y estas dos cosas pueden ayudarnos a entender este misterio del amor de Dios hacia nosotros. Para expresarse necesita de nuestra pequeñez, de nuestro abajarnos. Y también necesita nuestro estupor cuando lo buscamos y lo encontramos allí, esperándonos”.

La luz del Corazón

Una madre y su niño caminan al mar. Es una noche fresca. El cielo despejado , todo lleno de estrellas . El niño pregunta : ¿ Y qué es esto?, ¿ Y eso?, ¿Y aquello?. De pronto se para; señalando al cielo dice: mamá quiero esa estrella, dámela, es mía. La madre comprende la inocencia del niño y comienza a explicarle qué son las estrellas. El niño le responde: quiero esa estrella. La madre una vez más le explica; el pequeño va llorando por su estrella mientras se queda dormido. Ella, pensativa, preocupada, prende una lamparita frente a la imagen del Corazón de Jesús; imagen que la ha acompañado durante toda su vida. La luz de la lamparita, da de lleno sobre el Corazón del Corazón de Jesús , iluminándolo. Ella más que rezar, desea conversar con Él. Son tantas las cosas que tiene que contarle. Necesita su ayuda. Con amor se pone en sus manos; con entrega absoluta a su santa voluntad. De repente aquel corazón, por efecto de la luz, se ve brillar cada vez más y más. No les he dicho que ella, al igual que su niño anhelaba una estrella; hoy lo confiesa; siempre quiso una estrella, y por más que las estudió y estudió, siempre, muy dentro de ella, insistía: quiero una estrella.

No, no es la luz de la lamparita. Algo pasa en aquel corazón; brilla de una forma tan intensa despidiendo rayos luminosos; donde se destacan: uno blanco y otro rojo. Impresionada, muda y quieta; se arrodilló, las manos fuertemente apretadas sobre su corazón. Recordó con cuanta crueldad fue traspasado ese corazón y la sangre y agua que brotó de él. Desde lo más profundo de su ser dijo: Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío. Y repitió: JESUS CONFIO EN TI. Yo te amo. Algo dentro de ella le susurraba: YO SOY TU ESTRELLA, la que tanto has anhelado, siempre la has tenido tan cerca . Yo soy tu amor. Mírame.

En ese momento oyó un grito: mamá. Ese grito de mamá, no sonó de miedo, ni de dolor; sonó de alegría. Corrió donde su niño. Se abrazó a ella diciendo: tuve un sueño con Papá Dios, Él con su brazo tomó mi estrella y me la dio. La puso aquí en mi mano . Era toda de luz. Papá Dios me dijo que la guardara dentro de mi corazón . Así lo hice, por eso no la ves en mi mano, está guardadita aquí; y se apretaba su corazoncito. Se durmió, lo arropé, lo besé. De rodillas recé: " Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma, y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo y Nuestro Señor Nuestro Jesucristo, por nuestros pecados y los pecados del mundo entero . Por su Dolorosa Pasión, ten Misericordia de nosotros y del mundo entero. La luz de la lamparita se consumía. Jesús le sonreía. Reconfortada, se durmió.

ORACIÓN DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II A LA VIRGEN DEL ROSARIO EN LA BASÍLICA DE NUESTRA SEÑORA DE CHIQUINQUIRÁ

1. ¡Dios te salve María! Te saludamos con el Ángel: Llena de gracia. El Señor está contigo. Te saludamos con Isabel: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¡Feliz porque has creído a las promesas divinas! Te saludamos con las palabras del Evangelio: Feliz porque has escuchado la Palabra de Dios y la has cumplido.

2. Tú eres la ¡llena de gracia! Te alabamos, Hija predilecta del Padre. Te bendecimos, Madre del Verbo divino. Te veneramos, Sagrario del Espíritu Santo. Te invocamos, Madre y Modelo de toda la Iglesia. Te contemplamos, imagen realizada de las esperanzas de toda la humanidad.

3. ¡EI Señor está contigo! Tú eres la Virgen de la Anunciación, el Sí de la humanidad entera al misterio de la salvación. Tú eres la Hija de Sión y el Arca de la nueva Alianza en el misterio de la visitación. Tú eres la Madre de Jesús, nacido en Belén, la que lo mostraste a los sencillos pastores y a los sabios de Oriente. Tú eres la Madre que ofrece a su Hijo en el templo, lo acompaña hasta Egipto, lo conduce a Nazaret. Virgen de los caminos de Jesús, de la vida oculta y del milagro de Caná. Madre Dolorosa del Calvario y Virgen gozosa de la Resurrección. Tú eres la Madre de los discípulos de Jesús en la espera y en el gozo de Pentecostés.

4. Bendita porque creíste en la Palabra del Señor, porque esperaste en sus promesas, porque fuiste perfecta en el amor. Bendita por tu caridad premurosa con Isabel, por tu bondad materna en Belén, por tu fortaleza en la persecución, por tu perseverancia en la búsqueda de Jesús en el templo, por tu vida sencilla en Nazaret, por tu intercesión en Caná, por tu presencia maternal junto a la cruz, por tu fidelidad en la espera de la resurrección, por tu oración asidua en Pentecostés. Bendita eres por la gloria de tu Asunción a los cielos por tu materna protección sobre la Iglesia por tu constante intercesión por toda la humanidad.

5. ¡Santa María, Madre de Dios! Queremos consagrarnos a Ti. Porque eres Madre de Dios y Madre nuestra. Porque tu Hijo Jesús nos confió a todos a Ti. Porque has querido ser Madre de esta Iglesia de Colombia y has puesto aquí en Chiquinquirá tu santuario. Nos consagramos a Ti todos los que hemos venido a visitarte en esta celebración solemne de los cuatrocientos años de la renovación de tu imagen. Te consagro toda la Iglesia de Colombia, con sus Pastores y sus fieles: Los obispos, que a imitación del Buen Pastor velan por el pueblo que les ha sido encomendado. Los sacerdotes, que han sido ungidos por el Espíritu. Los religiosos y religiosas, que ofrendan su vida por el reino de Cristo. Los seminaristas, que han acogido la llamada del Señor. Los esposos cristianos en la unidad e indisolubilidad de su amor con sus familias. Los seglares comprometidos en el apostolado. Los jóvenes que anhelan una sociedad nueva. Los niños que merecen un mundo más pacífico y humano. Los enfermos, los pobres, los encarcelados, los perseguidos, los huérfanos, los desesperados, los moribundos. Te consagro toda esta nación de Colombia de la que eres, Virgen de Chiquinquirá, Patrona y Reina. Que resplandezcan en sus instituciones los valores del Evangelio.

6. ¡Ruega por nosotros pecadores! Madre de la Iglesia, bajo tu patrocinio nos acogemos y a tu inspiración nos encomendamos. Te pedimos por la Iglesia de Colombia, para que sea fiel en la pureza de la fe, en la firmeza de la esperanza, en el fuego de la caridad, en la disponibilidad apostólica y misionera, en el compromiso por promover la justicia y la paz entre los hijos de esta tierra bendita. Te suplicamos que toda la Iglesia de Latinoamérica se mantenga siempre en perfecta comunión de fe y de amor, unida a la Sede de Pedro con estrechos vínculos de obediencia y de caridad. Te encomendamos la fecundidad de la nueva evangelización, la fidelidad en el amor de preferencia por los pobres y la formación cristiana de los jóvenes, el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, la generosidad de los que se consagran a la misión, la unidad y la santidad de todas las familias.

7. “Ahora y en la hora de nuestra muerte”. ¡Virgen del Rosario, Reina de Colombia, Madre nuestra! Ruega por nosotros ahora. Concédenos el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios y rencores, la reconciliación de todos los hermanos. Que cese la violencia y la guerrilla. Que progrese y se consolide el diálogo y se inaugure una convivencia pacífica. Que se abran nuevos caminos de justicia y de prosperidad. Te lo pedimos a Ti a quien invocamos como Reina de la Paz. ¡Ahora y en la hora de nuestra muerte! Te encomendamos a todas las víctimas de la injusticia y de la violencia, a todos los que han muerto en las catástrofes naturales, a todos los que en la hora de la muerte acuden a Ti como Madre y Patrona. Sé para todos nosotros, Puerta del Cielo, vida, dulzura y esperanza, para que juntos podamos contigo glorificar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. ¡Amén!

EL EVANGELIO DEL DOMINGO EN CASA

AVISOS DE NUESTRA PARROQUIA

Todos los domingos se celebran bautismos, información en el despacho parroquial.

No olvidemos el 9 de Julio el Dia de la Virgen de Chiquinquirá, Patrona de Colombia.

NUEVO TEMPLO

Su Párroco Daniel Saldarriaga Molina, agradece a la Comunidad de San Maxilimiano Kolbe la gran colaboración al fondo de ahorro para la construcción del Nuevo Templo.

Si quiere apoyar la obra del templo, puede consignar su ayuda en las cuentas:

Gracias por apoyar la obra del templo, puedes consignar tu donación en las siguientes cuentas: o a nombre de la Parroquia San Maximiliano Kolbe.

BBVA: Cuenta de ahorro 540116134

Davivienda: Cuenta de ahorro 480900003256

El recibo de la consignación lo puede llevar al despacho parroquial o en la alcancía del Templo para llevar el control de estas ayudas. "Dios que ve en lo escondido, los recompensará"


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