Parroquia San Maximiliano Kolbe - Bogotá

Buenas Noticias - Boletín Parroquial

November 13 de 2011 y November 20 de 2011

Domingos 33 y 34 del tiempo ordinario.

EDITORIAL

33 AÑOS…MATAR Y MORIR.

Guillermo León Sáenz vivió 64 años, y seguramente en su balance, ya llegando a la tercera edad, supo que, al final de su existencia, vivida durante 33 años en la lucha armada, no había obtenido nada de lo que se había propuesto conseguir cuando eligió este camino de muerte.

Una manera tan desafortunada de desperdiciar la propia vida, haciendo infelices a los demás, sembrando por la existencia solo muerte y amargura.

Y seguramente a esa mirada de pérdida se sumaría el hecho de que quienes lo acompañaban en esta irracional aventura también fueron cayendo, uno tras otro, habiendo dejado un legado de desgracia y de odio. Nada bueno sale de un fusil, nada bueno engendra la violencia, nada bueno alimenta la guerra.

Seguramente en muchos espíritus se vive un cierto respiro de libertad, como si un opresor largamente sufrido hubiera sido ya quitado de en medio. La muerte de este guerrillero, sin embargo, cierra más puertas a una salida dialogada del conflicto que sufrimos desde hace ya muchas generaciones.

Sufrimos, ciertamente, una guerra fratricida que ha llevado a la tumba generaciones jóvenes, que empuñando un fusil sea del lado que sea, ha frustrado su vida y su futuro. Este conflicto tan peculiar ha desbaratado argumentos de que no era posible una ventaja en el campo militar como presión para ir a la negociación. Pero, aun así, la guerrilla se niega a buscar un camino diferente al que ha ensayado durante casi 50 años sin ganar ni un centímetro en el camino hacia la paz.

¿Se puede legitimar entonces el uso de la fuerza? ¿Es moral la guerra? La enseñanza tradicional de la Iglesia sobre el concepto de «guerra justa» tiene en cuenta dos interrogantes: ¿cuándo se puede justificar el uso de la fuerza? («jus ad bellum»); y ¿cuáles son los principios que deben guiar el uso de la fuerza? («jus in bello»).

Según el «Catecismo de la Iglesia católica» (n. 2308), «una vez agotados todos los medios de acuerdo pacífico, no se podrá negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa».

Ahora bien, para que se pueda dar «una legítima defensa mediante la fuerza militar» el mismo «Catecismo» (n. 2309) presenta rigurosas condiciones que deben garantizar la legitimidad moral.

  • Que la acción sea emprendida por una autoridad legítima.
  • Que el daño causado por el agresor a la nación o a la comunidad de las naciones sea duradero, grave y cierto.
  • Que todos los demás medios para poner fin a la agresión hayan resultado impracticables o ineficaces.
  • Que se reúnan las condiciones serias de éxito.
  • Que el empleo de las armas no entrañe males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar.

Estamos no ante una amenaza que no deba ser tenida en cuenta, y según las condiciones arriba señalada hay una “guerra justa” que, de todas maneras, no puede olvidar el deber de buscar una salida pacífica que supere el horror de la guerra.

P. Carlos Santiago Granados Rocha
Párroco

EL EVANGELIO DEL DOMINGO EN CASA

Noviembre 13 del 2011
DOMINGO 33 DEL TIEMPO ORDINARIO

Proverbios 31,10-13; Salmo 128; 1 Tesalonicenses 5,1-6; Mateo 25,14-30

Hay que estar atentos
San Pablo, ante la que se nos viene encima, «el día del Señor», nos llama a la vigilancia y nos recomienda no quedarnos dormidos como tantos otros, es decir, no cruzarnos de brazos, a verlas venir. En la parábola de los talentos, que hemos escuchado en el evangelio, Jesús nos enseña cómo esa vigilancia, hermosamente expuesta en la parábola de las diez vírgenes del pasado domingo, debe ser activa. Hay que tener los ojos bien abiertos para no dejarnos engañar, pero hay que tener las manos ocupadas en hacer el bien. Tenemos que sacar rentabilidad de todos los dones que hemos recibido, de todas nuestras cualidades y posibilidades. Pero esa rentabilidad no hay que medirla en provecho propio, sino en beneficio y servicio a todos.
Todos hemos recibido mucho
Una cosa que aparece muy clara en la parábola de los talentos es lo mucho que recibieron los empleados. No importa el número, uno o dos o tres, que no es más que una manera de decir que cada uno hemos recibido mucho. Lo importante es que se trata de una cantidad incalculable, pues era la moneda más apreciada en aquel tiempo. Lo que significa que, aunque cada cual recibe lo suyo, todos recibimos de sobras para poder realizar en el mundo la voluntad de Dios, trabajando por el Reino de Dios y su justicia, comprometidos en la causa de los pobres y en el bienestar y la felicidad de toda la familia humana, sin excepciones ni fronteras.
Y tenemos, por tanto, mucho que hacer
Es la segunda lección de la parábola. Los dos primeros ponen en juego sus talentos, los dones recibidos de Dios, y le sacan el doble de rendimiento. No se trata solo de que se beneficien ellos, pues trabajan y arriesgan para su amo. En realidad, se trata de una rentabilidad social, pues trabajar para el amo, que es Dios, es trabajar para los hermanos y al servicio de la familia universal. Por eso el Señor alaba su buen hacer y su audacia en el trabajo.
La responsabilidad nos exige arriesgar
En cambio, reprueba la conducta del tercero que, por miedo a su señor y por falta de coraje o, por comodidad, se conforma con poner el talento a buen recaudo para no perderlo. No piensa que así está malgastando el tiempo y las posibilidades de sacar provecho a los dones recibidos. Como tantos en la vida, se conforma con evitar el mal, sin darse cuenta de lo que pierde por no hacer el bien. Se deja llevar del miedo, no quiere correr riesgos, y entierra su responsabilidad y el bien de los demás. La actitud del criado negligente y holgazán es la de muchos que, por pereza, por miedo o por otras excusas, no quieren correr ningún riesgo, pensando que lo más seguro es no tocar el presente o refugiarse en el pasado. No han comprendido la parábola de los talentos. No entienden que así renuncian a todo futuro y a toda esperanza.

Noviembre 20 del 2011
SOLEMNIDAD DE CRISTO REY

Ezequiel 34,11-12.15-17; Salmo 23; 1 Corintios 15,20-26.28; Mateo 25,31-46

En estos últimos tiempos solo aquello que se culmina pronto es lo que tiene éxito, seguramente porque todos vivimos con excesivas prisas y nos parece que no podemos dedicar mucho tiempo a los mismos temas. Esto nos impide descubrir la novedad que está implícita en las cosas de cada día. Este domingo, fiesta de Jesucristo, Rey del universo, la liturgia nos ofrece la posibilidad de hacernos un poco más conscientes de las buenas noticias que a lo largo del año el evangelio de Mateo nos ha ido proponiendo: el descubrimiento del tesoro del Reino, la tarea de buscarlo ininterrumpidamente, de celebrar la fiesta con los amigos cuando se le encuentra. Nos ha ido invitando a tener paciencia para verlo crecer, a confiar en Aquel que da el crecimiento... a confesar que todo lo que es Reino de Dios se realiza en Jesús, el Mesías.
El juicio de las naciones
Esta escena, colocada al final del evangelio, puede inducir a error y pensar que habla del final del tiempo, y no es así del todo. La comunidad cristiana en la que se escribe este evangelio, como la de todos los tiempos, necesitaba una norma de conducta sobre todo para acercarse a las personas más necesitadas de la sociedad, y no solo a las que eran habitualmente atendidas como miembros débiles de cada comunidad.
El éxito del Siervo
Esta norma no debía de diferir mucho de lo que había sido la conducta habitual de Jesús. «He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia», «al verlo, sintió lástima y se acercó y lo curó» son alguno de los textos evangélicos que nos ayudan a descubrir quiénes son los preferidos de este hombre Dios. Jesús, a lo largo del evangelio que vamos leyendo cada año, lo vemos escapándose, escondiéndose, marchando a otro lugar cuando la gente quiere proclamarlo rey; solo al final de su vida, cuando ve cercano el momento de la «coronación», de la «púrpura» y del «trono-cruz» manifestará claramente cómo y en quiénes quiere ser servido.
El camino de sus seguidores
Ahora que se cuestiona casi todo, los cristianos también andamos muchas veces planteándonos si estos tiempos actuales son los mejores en la vida de la Iglesia o, por el contrario, nunca ha habido tiempos tan oscuros y tan difíciles para la fe de los creyentes. Para la Iglesia la cuestión fundamental debe ser la presentación de la persona de Jesús y su manera de reinar, de estar presente en la vida de las personas y de los pueblos; si lo tenemos secuestrado en los templos y en los rezos, o lo sacamos a la calle para acompañar a todas las personas en sus alegrías y en sus penas, en sus gozos y en sus esperanzas, como nos recordó el Vaticano II.
Cada uno en su puesto
La historia no se para nunca, siempre va hacia delante, aunque en ocasiones no lo creamos. Hay etapas de nuestra vida en las que parece que estamos detenidos porque nos encontramos muy a gusto con lo que hacemos, con lo que tenemos y con lo que somos. Pero hay otras en las que las personas, por las situaciones difíciles que les toca vivir, parece que más bien están como enganchadas al sufrimiento y al dolor. En ambas situaciones es precisa la liberación. En la primera, para ser audaces a la hora de mirar a nuestro alrededor y salir de nuestro aparente bienestar para implicarnos en las causas que generan la situación de las personas «heridas» por otras personas o por las estructuras de pecado que entre todos generamos.

AVISOS DE NUESTRA PARROQUIA

AVISOS DE NUESTRA PARROQUIA

1. RETIRO DE ADVIENTO: El sábado 3 de diciembre, de 8 a.m. a 12.30 p.m., realizaremos un retiro para vivir el tiempo de adviento y navidad en el nuevo año litúrgico que se avecina. El retiro estará orientado por el Padre Alberto José Linero Gómez. Deben inscribirse en el despacho parroquial y el 26 de noviembre es la fecha límite para realizar dicha inscripción.

2. BOLSAS DE NAVIDAD NIÑOS DEL PORTAL. desde el domingo 13 de noviembre entregaremos las bolsas para nuestra campaña anual de recolección de regalos para la Navidad de los niños y niñas del Portal. A más tardar debe entregarse el día 11 de diciembre, domingo, y cada bolsita deberá traer UNA MUDA DE ROPA, UN JUGUETE Y ALGÚN DULCE, y TODO NUEVO.

3. NAVIDAD PARA NUESTROS NIÑOS. En noviembre se harán visitas a las familias de los niños y niñas que se inscribieron en el despacho parroquial para su Navidad y en dos semanas entregaremos las bolsas para que igualmente ellos puedan celebrar su Navidad con nuestra generosidad.

“DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DIA”
…oramos todos los días…
CUANDO PEDIMOS EL PAN NUESTRO,
pedimos no solo para nosotros…
ES TAMBIÉN EL PAN PARA QUIENES NO LO TIENEN
y que pueden recibirlo de nuestras manos.

¿ESTE DOMINGO TRAJISTE EL PAN MATERIAL PARA QUIENES NO LO TIENEN?

¿TE ACORDASTE, CON LA MEMORIA DE LA CARIDAD, QUE HAY EN MEDIO DE NOSOTROS QUIENES PADECEN HAMBRE?


El PAN que te sobra en tu mesa

LE PERTENECE A LOS MÁS POBRES.

CAMPAÑA PARROQUIAL DEL PAN COMPARTIDO

ORACIÓN PARA IMPLORAR FAVORES POR INTERCESIÓN DEL BEATO JUAN PABLO II, PAPA

Oh Trinidad Santa, te damos gracias por haber concedido a la Iglesia al Beato Juan Pablo II y porque en él has reflejado la ternura de tu paternidad, la gloria de la cruz de Cristo y el esplendor del Espíritu de amor.

El, confiando totalmente en tu infinita misericordia y en la maternal intercesión de María, nos ha mostrado una imagen viva de Jesús Buen Pastor, indicándonos la santidad, alto grado de la vida cristiana ordinaria, como camino para alcanzar la comunión eterna contigo.

Concédenos, por su intercesión, y si es tu voluntad, la gracia que imploramos, con la esperanza de que sea pronto incluido en el número de tus santos. Amén.

Padrenuestro, Avemaría, Gloria.

OREMOS Y COLABOREMOS

Está más cercano el día en que, por fin, podamos dar comienzo a la obra de nuestro nuevo templo parroquial y centro pastoral. Pero se hace necesario que no abandonemos la oración confiada y nuestro apoyo material para que sea más pronto el día en que nos reunamos, como una sola comunidad, en nuestro futuro nuevo templo.


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